El megatherium o perezoso gigante terrestre, pariente de los actuales perezosos, habitó en América del Sur desde comienzos de la época del Pleistoceno hasta hace solo unos 9000 años. Pese a que se han encontrado muchos fósiles de las especies de este animal histórico en varios países americanos, incluso en EE. UU., se sabe relativamente poco sobre el comportamiento o la estructura social de las especies individuales.

Por ello un grupo de expertos investigó el desarrollo de esta especie en Tanque Loma del cantón La Libertad, en la provincia de Santa Elena. En este sector de la costa ecuatoriana se hallaron los restos de al menos 22 individuos del perezoso gigante terrestre, Eremotherium laurillardi, en sedimentos asfálticos. Esta especie habitó en esa zona durante el Pleistoceno tardío.

Muchos de los huesos hallados estaban desarticulados y tenían huellas de haber sido pisoteados por otras criaturas después de su muerte. Según los paleontólogos, estos perezosos pueden haberse congregado y muerto allí en un evento de mortalidad masiva en un hábitat ribereño pantanoso, detalla el estudio publicado en Science Direct.

Quince de los perezosos gigantes del suelo eran adultos; el resto eran subadultos y juveniles, un par de ellos tan pequeños que podrían haber sido recién nacidos o incluso fetos. También se hallaron los restos de un antiguo caballo, ciervo, gliptodonte, pampathere y gomphothere.

Los expertos tomaron en cuenta observaciones de los ecosistemas de megafauna modernos para analizar las posibles causas de muerte de los 22 Eremotherium laurillardi encontrados en Tanque Loma de La Libertad. Se llegó a la conclusión de que este evento de muerte podría haber resultado de la sequía y/o enfermedad derivada de la contaminación del revolcadero, situaciones paralelas observadas entre las poblaciones de hipopótamos en los pozos de agua en la sabana africana actual.

En la década de 1970, se observaron hipopótamos en la reserva de caza Selous en Tanzania durante 18 meses. Unos 140 hipopótamos se reunieron alrededor de un abrevadero para beber y revolcarse en el agua fría al comienzo de la estación seca. Pasó el tiempo, el agua comenzó a reducirse y la cantidad de heces se hizo más grande. Al final de la temporada, los cadáveres de hipopótamos cubrían los bordes del abrevadero mucho más pequeño. El agua había sido contaminada por las heces y los animales habían muerto por esa contaminación, detalla el portal Gizmodo.

Estudiantes durante la fabricación de envolturas protectoras de yeso para huesos de perezosos gigantes preservados en Tanque Loma, La Libertad. Foto: Martin Tomasz

Al final de la estación seca solo sobrevivieron 40 de los 140 hipopótamos. Este escenario parece tener más sentido para comprender lo que sucedió con los perezosos gigantes de Tanque Loma; el análisis también ayudaría a explicar la falta de especies fósiles que se encontrarían en un ambiente de agua saludable.

Las observaciones dieron pistas sobre el probable comportamiento de los Eremotherium laurillardi. Se cree que eran animales sociales, ya que se congregaban juntos y por la variedad de edades presentes halladas en Tanque Loma. (I)