Para muchas personas -y de acuerdo con su historia- Estados Unidos es un país de inmigrantes, pero la pandemia de coronavirus le ha dado a su presidente Donald Trump la oportunidad de hacer algo que ha intentado por varios años, pero no ha podido por la leyes y durante la emergencia lo ha logrado: cerrar el país a los inmigrantes.

Entre los argumentos que esgrimió el mandatario están proteger a la población de un "enemigo invisible" (el virus) y uno de sus más repetidos pensamientos: para proteger los trabajos de los estadounidenses.

El pasado martes dijo que suspenderá la emisión de permisos de residencia permanente para extranjeros, conocidos como "green card", pero la medida impulsada por el Gobierno, que tendrá una duración inicial de 60 días, excluye de la suspensión los visados especiales temporales, como los agrícolas o los de especialistas tecnológicos.

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"Pausando la inmigración ayudaremos a que los estadounidenses desempleados sean los primeros en la búsqueda de empleos mientras Estados Unidos reabre. Sería incorrecto e injusto que los estadounidenses despedidos fueran reemplazados por inmigrantes llegados desde el extranjero", dijo Trump, según EFE.

Ya varios analistas comentan de las posibles repercuciones que tendrá la medida.

Pedro DaCosta, reportero principal de Market News International, dijo a la cadena Univisión que la medida no tiene sentido y que los mercados internacionales necesitan de los inmigrantes.

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En tanto, el director de inmigración y política del Instituto de Política Económica, Daniel Costa, dijo que esto podría tener un impacto económico grande porque se necesita a los inmigrantes para desarrollar la economía cuando se pueda salir de la crisis ocasionada por la pandemia.

El congresista Adriano Espaillat afirmó aunque Trump firme una orden ejecutiva, esta será llevada a los tribunales y tendrá mucha gente en su contra.

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Varias voces han recordado que cualquier libro de economía indica que reortar la mano de obra en un país. Sin embargo, incluso hay argumentos constitucionales para rechazar su decisión.

Las medidas de confinamiento contra el nuevo coronavirus han destruido 22 millones de empleos en todo el país en un periodo de cuatro semanas, según datos del Departamento de Trabajo, una cifra sin precedentes en las anteriores crisis.

Cada año el Gobierno de EE.UU. emite más de un millón de permisos de residencia permanente para ciudadanos extranjeros, entre ellos unos 50 000 por sorteo a través de un programa de diversidad que Trump ha tenido entre ceja y ceja desde que llegó al poder en enero de 2017.

Desde el inicio de la pandemia, el Gobierno de Trump ha cerrado las fronteras terrestres con Canadá y México, a la vez que el tráfico aéreo internacional está suspendido en la práctica, y los consulados y embajadas han limitado sus servicios de visados.

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Además, EE.UU. ha suspendido leyes migratorias y devuelve de inmediato a México a todos los solicitantes de asilo y los inmigrantes sin papeles que cruzan su frontera, por lo que el Gobierno está utilizando desde hace semanas la pandemia para endurecer su política migratoria. (I)