“Mi mayor temor es que algún ser querido sea contagiado y muera por este virus, que mis padres caigan con esta enfermedad y puedan morir, también temo qué vaya a pasar después de todo esto ya que la economía va a terminar muy golpeada y habrá muchos negocios pequeños como el mío que no vamos a poder seguir y tendremos que cerrar”. Esas son las grandes preocupación de Eduardo García, un guayaquileño de 41 años que vive hace más de catorce años en Argyle, Texas (Estados Unidos).