“Brasil es un país muy grande, cada estado tiene cierta independencia para tomar decisiones, pero puedo hablar bien de la ciudad donde vivo, Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina. Aquí se confirmó el primer caso de COVID-19 el 10 de marzo y de inmediato cancelaron las clases en todos los centros educativos, y recomendaron el teletrabajo a la confirmación del caso siete, seis días después pusieron a la ciudad en cuarentena, dejando abiertos los servicios esenciales”, comenta Kevin Lucas, un guayaquileño de 28 años que reside en ese país desde hace 3 años.

Destaca que, a pesar de no existir restricción de circulación obligatoria en las vías públicas, las personas cumplen a ‘rajatabla’ esta recomendación y que esto ralentizó el brote, del que al momento se registran 100 casos confirmados en la ciudad.

“Florianópolis es una ciudad que vive del turismo, tecnología e industria, se puede disfrutar de las más de 100 playas que tiene, algunas vírgenes, es una ciudad con vida nocturna, cafés, bares restaurantes, siempre existe movimiento en cualquier parte del año”, comenta el guayaquileño.

Ante la llegada del virus, Kevin se tuvo que acoger a la modalidad del teletrabajo. “Trabajo en un centro de investigación de electrónica de potencia y energías renovables, a veces necesitamos validar nuestros avances en los sistemas reales, en este caso se coordina con un técnico o se programa la ida al laboratorio, con todas las medias de seguridad”, indica.

Confío en que los investigadores encontrarán una vacuna antes de fin de año, mientras tanto hay que cuidarnos y ayudar en caso de poder hacerlo; espero que pronto recuperemos la sonrisa y podamos sentirnos tranquilos”.

“Salgo solo cuando es necesario, cuando tengo que hacer compras de comida mantengo la distancia con las personas en el supermercado y uso alcohol en gel”, refiere Kevin y dice que espera que “toda esta experiencia marque a la humanidad y que todos se vuelvan más humanos y solidarios”. Aunque comenta también su temor a una recesión global, que cause escasez de alimentos y que desate una crisis mayor.

El guayaquileño dice que pese a que la gestión del presidente Jair Bolsonaro ha sido cuestionada, el mandatario ha velado por los más afectados y aprobó un bono por cuatro meses de 600 reales mensuales ($116) para las personas que no tengan un trabajo fijo y que está por definirse un apoyo a las empresas privadas para el pago de salarios y evitar despidos masivos en el país que registra más de 14 000 contagios y cerca de 700 muertos a causa del coronavirus. (I)