Son tortillas de verde rallado y rellenas de camarón de río. Las prepara Nelly Aguilar Parrales, de 62 años, oriunda de Samborondón. Las hace todos los días, desde las 15:00 hasta las 18:00, al pie de su casa, en las calles La Paz y Emilio Valero.

Junto a un sartén con aceite hirviendo, ella evoca a su mamá, Maura Oropajita Parrales, a quien le gustaba la cocina y quien le enseñó el oficio.

Sin dejar de elaborar sus tortillas olorosas a camarones de río, Nelly cuenta: “Antes uno aprendía porque las madres le enseñaban. Ahora hay hijas vagas, que no quieren aprender ni un oficio. Pero antes mi mamá me aconsejaba: ‘Para que aprendas y que te puedas defender en la vida’”..

Dice que su abuela era oriunda de Salitre y cuando se unió con su abuelo se establecieron en Samborondón. Y la abuela materna le enseñó a cocinar a doña Maura, su madre.

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Los clientes van llegando al puesto de comida para disfrutar de los bocados criollos que prepara doña Nelly. Ella sin dejar de cocinar afirma que nunca se casó, pero que es madre de tres hijas que la han hecho abuela de una tribu de nietos. “De la primera tengo cuatro, de la otra tengo cuatro, también tengo cuatro más y de la otra que crie, tres”, comenta.

–¡Quince nietos!– exclamo. “Yo sí los quiero a mis nietos, los ayudo. Por eso trabajo”, comenta mientras pone a freír en la sartén y sale el aroma a camarones y plátanos verdes.

–¿Alguna de sus hijas ha heredado su afición por el arte de la cocina?– le pregunto. “No, ninguna, ellas cocinan porque tienen que cocinar”.

–Pero en su familia debe haber parientes que les guste la gastronomía– insisto. Ella responde: “A mis hijas no les gusta, cuando yo muera no van a rallar el verde porque dicen que se les dañan las uñas”.

La mujer cuenta que tiene clientes que llegan los fines de semana desde Guayaquil y le piden tortillas. Empiezan con una. “Y como está buena, se sientan todos a comer las tortillas”, expone.

La sazón la aprendió en una casa donde laboró. Ahí a su jefa le encantaba cocinar.

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Todos los sábados Nelly prepara tortilla de camarón, corviches mixtos (de pescado y camarón) y deditos de yuca.

La mayoría de su clientela llega los fines de semana desde Guayaquil. Y como el puesto de doña Nelly está cerca del cementerio de Samborondón, también su clientela son los deudos que visitan a sus difuntos oriundos de Babahoyo y Yaguachi, sostiene.

Ella recuerda que tiene cerca de 20 años preparando y ofreciendo sus tortillas con camarón. Comenzó vendiendo chuzos de carne y pollo. En sus inicios cocinaba con carbón y leña, ahora emplea una cocina a gas. “Antes era más trabajoso”.

Además vendía maduro lampreado. Y ahora ofrece también tortillas de queso y pollo, papas rellenas con huevo, así como maduro asado. (F)

Señora Nelly o también la señora de la tortilla me dicen los clientes. Antes (el oficio) era más trabajoso porque me ensuciaba las manos con carbón y molestaba el humo que se hacía”, Nelly Aguilar, hace tortillas típicas en Samborondón.