Bertha García, directora del Programa Democracia, Seguridad y Defensa, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en una entrevista con EL UNIVERSO, analiza el papel de las milicias, el poder y el miedo que ejercen en la población para defender la revolución en países como Venezuela.

¿Cómo han surgido estas milicias y cómo las analiza en el contexto de la región?

Estas milicias significan grupos de ciudadanos armados que no pertenecen a instituciones militares ni policiales. Es un modelo que nació con las revoluciones, las nuevas revoluciones del siglo XX. Algunas se mantienen, otras no. Por ejemplo, el modelo de la Revolución rusa implicaba pensar en la defensa, un nuevo concepto que significaba defensa de la revolución. Porque los ejércitos básicamente estaban hechos para la defensa del Estado, del territorio nacional. Pero aquí se introduce la idea de defensa de la revolución.
Ahora, con las revoluciones del siglo XX, que son las revoluciones socialistas, se introduce el concepto de defensa, pero defensa de la revolución hacia adentro. Básicamente se propende a armar, no en términos militares propiamente dicho ni en términos policiales, pero sí armar a ciudadanos comunes, eso se llama Comités de Defensa de la Revolución.
Ese modelo de la revolución rusa... con el tiempo se quitó y ya no fue necesario. Y, de alguna manera, se institucionalizó solamente el Ejército, pero a su vez también se crearon policías especiales, policías políticas, pero como instituciones del Estado. Ese modelo fue adquirido por Cuba en la Revolución cubana y ha mantenido hasta ahora una parte del Ejército, la Policía también institucionalizada del Estado, policías políticas especiales, que son afines al grupo de gobierno, y las milicias.
Después hay otros proyectos revolucionarios, como por ejemplo la Revolución iraní, del ayatolá Jomeini. Eso también siguió el modelo ruso soviético, instituyendo milicias. Justamente el general (Qasem) Soleimani, que le acaban de matar, era uno de los gestores de las milicias de la Revolución iraní que quería ser expandida hacia el resto del Medio Oriente. Porque estas revoluciones tienen vocación de expansión y entonces expanden el modelo. En el caso de la Revolución cubana expandió el modelo hacia Nicaragua, hacia Venezuela. Ecuador intentó hacer eso, no sé hasta qué punto se logró, es lo que deben investigar las autoridades, o sea se intentó hacer aquí también las milicias revolucionarias.

¿Qué influencia tienen?

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Una influencia absolutamente importante. Son gente que está en los barrios, que usan muchas veces uniformes, que se adiestran, que son fuertes defensores del grupo de gobierno en el poder. En Venezuela incluso se han enfrentado a balazos contra las manifestaciones de los ciudadanos. Entonces infunden mucho miedo porque están metidos en los barrios, están entremezclados entre la gente común y no actúan de manera abierta, sino también solapada.

¿Hay riesgo de que se involucre la delincuencia como se ha denunciado en Venezuela?

En principio son ciudadanos que comulgan con el partido en el poder, ciudadanos que son básicamente votantes, no necesariamente delincuentes, pueden llegar a la delincuencia, pero no son vistos así desde la perspectiva de las instituciones, inclusive jurídicas de ese país, porque, digamos, tienen licencia de parte de las Fuerzas Armadas, la Policía. Son ciudadanos que están hechos para infundir temor a los que no se adhieren a las perspectivas del Gobierno. Puede ser, de hecho ocurren matanzas, en este caso, estos grupos tendrían ventajas frente a la ley.

¿Que un gobierno arme a civiles para defender la revolución, implica que estos civiles podrán matar con ese objetivo?

Claro que sí, es un paso muy grave al que recurren estos grupos en el poder, es cierto que por perpetuar su dominio, su poder, llegan a convertir a ciudadanos civiles en adscritos de manera militarizada a sus objetivos. Y cuando termina el Gobierno, supongamos que se acaba la revolución, queda gente adiestrada que usará las armas para cualquier otra cosa. Es una violencia eterna que sería un peso terrible para una vida democrática... Es un riesgo enorme, es una irresponsabilidad.

¿Estos grupos no facilitarían la gobernabilidad?

Por supuesto que no. El Estado de Derecho no permite esas cosas. Entonces introducen ahí anomalías para la vida, para la historia de ese país, de una manera tajante que van a incidir después en muchos problemas que son difíciles de erradicar. No son solo grupos armados, son también grupos de inteligencia, gente que espía a los otros y se constituye en un factor de inestabilidad enorme para la vida de los ciudadanos.

¿Qué es lo que buscan gobiernos como Cuba o Venezuela con las milicias?

La idea es permanecer en el poder porque entienden que su incursión en la vida política en estos países es una incursión revolucionaria, ellos entienden así y saben que las revoluciones son a largo plazo. Nadie puede hacer una revolución en los cuatro años de gobierno. Entonces tratan de quedarse por muchos medios. Actualmente se trata de quedar por medio de las elecciones... Entonces se anulan las elecciones y se queda básicamente el gobierno a perpetuidad... no hay elecciones o hay elecciones muy amañadas. (I)