De centroizquierda, disciplinada, de carácter combativo, con origen humilde, homosexual y una figura anticorrupción. Así es Claudia López, quien el domingo fue electa como la primera alcaldesa de Bogotá (capital de Colombia) por las urnas. 

"Hoy (domingo) Bogotá no solo votó para que la ciudad cambie en los próximos cuatro años, sino para que esta generación cambie a toda nuestra sociedad", proclamó la exsenadora de oposición en su discurso de victoria.

López, de 49 años, logró un resonante triunfo en un país históricamente gobernado por hombres de las élites conservadora y liberal. 

Como investigadora académica, denunció la llamada parapolítica, una alianza de líderes públicos con los sanguinarios grupos de ultraderecha, lo que le costó el exilio en dos ocasiones.

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Ella ha sido parte de la vida política colombiana desde inicios de los 90. Desde 2014 hasta 2018 también fue senadora del Congreso. Además fue candidata a la vicepresidencia apoyando la fórmula del reconocido político Sergio Fajardo, quien estuvo a punto de pasar al balotaje.

#EnVivo #ClaudiaAlcaldesa Mi primera rueda de prensa como alcaldesa electa de Bogotá. ¡Son muchos los retos que nos esperan! Hoy inician 4 años de trabajo duro y sin descanso para volver a hacer de Bogotá el mejor hogar de todos los colombianos: https://t.co/QNG8IbnbKa pic.twitter.com/xjLkWtnwY1

Su victoria llegó el mismo día en que el partido en el poder, que lidera el expresidente Álvaro Uribe, recibió una humillante derrota en Medellín y Cali, la segunda y tercera ciudad de Colombia respectivamente, donde los dos candidatos del Centro Democrático perdieron. 

Crece un nuevo símbolo

López interpretó su victoria como un voto de derrota del "machismo, el racismo, el clasismo y la homofobia". Desde el 1 de enero estará al frente de una capital de 7,2 millones de habitantes agobiada por problemas de movilidad y una alta percepción de inseguridad.

La alcaldesa electa también es reconocida por su oposición a la derecha que gobierna Colombia desde hace poco más de un año con Iván Duque a la cabeza.

Y el año pasado lideró una fallida consulta popular que pretendía castigar con más fuerza la corrupción en la política. Ahora ella es "símbolo de una ciudad grande, moderna, cosmopolita, abierta", comentó Yann Basset, analista de la Universidad del Rosario. 

Con su elección - agrega- también ganó "el voto independiente, alejado de los partidos tradicionales", que se perfilan como los perdedores de la jornada.

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Se comprometió a continuar uniendo a los colombianos de todas las tendencias políticas y a mejorar los servicios, incluido el transporte público.

Muchos miembros de la comunidad LGBT elogiaron el triunfo de López como un paso importante en un país donde los homosexuales y las lesbianas aún enfrentan acoso. A principios de este año, un hombre fue grabado mientras empujaba e insultaba a dos jóvenes homosexuales de veintitantos años que se abrazaban y caminaban tomados de la mano en un lujoso centro comercial de la capital colombiana.

Latinoamérica es una región que avanza lentamente en materia de derechos para la comunidad LGBT, pero aún conserva añejas barreras de prejuicios culturales y desigualdad.

Blanca Durán, expolítica de la ciudad, dijo al diario El Espectador que con el triunfo de López, Bogotá “dio un ejemplo para el país”. “Mostró que es la ciudad del respeto, de la diversidad, en la que podamos avanzar en derechos”, añadió.

Una pareja política

López expone abiertamente su relación con otra política de su mismo partido (Alianza Verde), Angélica Lozano, quien es senadora desde el 2018. 

EL BESO DEL FESTEJO. Claudia López se convirtió ayer en la primera alcaldesa de Bogotá. Lo festejó con un beso con su pareja Angélica Lozano quien es Senadora del Congreso de Colombia. pic.twitter.com/aoEF5yXugI

Lozana también tiene una trayectoria que empieza en la década pasada. Ha desempeñado varios cargos: alcaldesa de Chapinero, un distrito de Bogotá, ciudad de la que también ha sido concejal. Además fue miembro de la Cámara de Representantes del Congreso entre 2014 y 2018.

Una difícil campaña

Unos 36 millones de colombianos estaban convocados para elegir 32 gobernadores, poco más de 1.100 alcaldes y miles de diputados departamentales, concejales y ediles.

Con una participación de cerca del 60%, esta jornada electoral también será recordada como la más pacífica de los últimos años en Colombia, pese a la violencia que ensombreció la campaña.

Siete candidatos fueron asesinados, otros 88 recibieron amenazas, 12 sufrieron atentados y uno fue secuestrado, según la independiente Misión de Observación Electoral (MOE).

El proceso revestía especial complejidad por el alto número de candidatos (casi 117.000) y las amenazas de seguridad en algunos territorios donde operan grupos armados financiados por el narcotráfico o la minería ilegal, luego del desarme de la exguerrilla FARC en el marco del acuerdo de paz de 2016.

La mayoría de candidaturas era de coalición, lo que denota un debilitamiento de las formaciones tradicionales. (I)