Cuando el médico guayaquileño Néstor Bravo, de 30 años, llegó a Argentina el 5 de mayo de 2017, lo hizo lleno de ilusiones y de metas: mejorar su nivel de vida, ganar y ahorrar dinero mientras realiza su posgrado en Neumología y radicarse con su familia. Ahora, dos años después, duda en quedarse en ese país porque la severa crisis económica se agrava más con el pasar de los días.

“Cuando llegué el pasaje de metro costaba 3 pesos, hoy cuesta 20. Antes podía ir con frecuencia a Puerto Madero (zona turística) y cenar por unos 300 pesos, pero hoy cuesta 700”, dice Bravo, al comentar cómo ha golpeado la crisis en el país, que está en recesión desde el 2018.

“Nuestros sueldos decaen en relación con el mercado internacional, en el 2017 ganaba 32.000 pesos (al mes), unos $ 2.000; ahora por el mismo empleo se gana 40.000 pesos ($ 700, por la devaluación del peso)”, dice Bravo, uno de los ecuatorianos que han emigrado a Argentina y también afectados por la crisis.

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Según la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina, unos 3.000 ecuatorianos, entre permanentes y temporarios, residen en este país. El 90% son estudiantes de especialidades médicas, cuya duración oscila entre dos y cuatro años; luego, la mayoría retorna al Ecuador, indica la Embajada ecuatoriana en Buenos Aires.

El peso argentino pasa por una volatilidad cambiaria sin freno y la inflación dispara los precios de alimentos tras la derrota del presidente Mauricio Macri en las elecciones primarias, en las que ganó Alberto Fernández, lo que desató el temor en los mercados al retorno del kirchnerismo al poder.

Para los ecuatorianos, el acceso al dólar hace más manejable la crisis. Los dólares les llegan a través del envío de familiares desde Ecuador. Jorge, un guayaquileño de 28 años, cuenta que llegó hace un año a Argentina para seguir sus estudios de Medicina y cada mes sus padres le envían unos $ 400 para solventar sus gastos básicos, como transporte, vivienda y alimentación.

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La crisis también preocupa a la quiteña Carola Cabrera, líder de la Comunidad Ecuatoriana en Argentina. Dice que dejó Ecuador hace siete años para estudiar Bellas Artes, y para financiar sus estudios hizo un préstamo al Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas (antiguo IECE), por el que paga $ 180 cada mes.

Vivo en Argentina hace tres años y es difícil esta situación, aún tengo dólares que me permiten vivir... La pobreza que he visto acá no la he visto en Ecuador, familias enteras en cada esquina con colchones durmiendo en la calle, es triste”, contó Salomé Carrillo,migrante ecuatoriana.

“La crisis y el cambio de la moneda me han afectado. Cada que debo pagar mi deuda me encuentro con un valor diferente en pesos. Cuando llegué el dólar estaba en 7 pesos, es sorprendente”, señala. Tras la derrota de Macri en las primarias, el peso se devaluó y superó los 60 por dólar.

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“Es lamentable, la pobreza que he visto acá con gente durmiendo en las calles... A los migrantes también nos afecta, no a ese extremo pero al vernos necesitados de dinero aceptamos trabajos con un salario no digno”, dice otra guayaquileña que llegó hace año y medio.

En Argentina, el salario mínimo es de 12.500 pesos ($ 214). Un sueldo promedio ronda entre 12.000 y 20.000 pesos ($ 343), pero para que una familia de cuatro personas pueda mantener un nivel de vida medio debe contar con un mínimo de 60.000 pesos ($ 1.030) cada mes, dicen los ecuatorianos.

El alza de tarifas de servicios básicos, tras el retiro de subsidios por parte de Macri, es algo que más indigna a los argentinos y a los migrantes. Un guayaquileño que también vive en Buenos Aires y prefiere el anonimato cuenta que en junio pasado recibió su planilla de gas por más de 6.000 pesos ($ 100), cuando su consumo promedio era de 400 pesos.

Macri al asumir el poder recortó los subsidios para servicios públicos a fin de reducir el déficit fiscal, que fue uno de los mayores en la historia argentina. Una investigación del gobierno macrista reveló que los subsidios que aplicó el kirchnerismo representaron $ 150.000 millones. El 20% más rico de Argentina recibía cuatro veces más subsidios que el 20% más pobre, según el estudio.

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Argentina es un país donde una minoría de 7,8 millones de personas que trabajan en el sector privado está subsidiando a 18,8 millones que reciben pagos del Gobierno, incluidos subsidios, jubilaciones y empleos públicos. Eso es insostenible en cualquier país del mundo, dijo Andrés Oppenheimer en un artículo en El Nuevo Herald.

Gane Fernández o Macri en las elecciones del 27 de octubre, la situación de incertidumbre preocupa también a los ecuatorianos. Juan Carlos Guamán teme que Argentina se convierta en Venezuela. “A todos nos está afectando la situación económica, pero cada quien trata de sobrellevarlo, lo primordial es obtener mi título, alcanzar la meta propuesta y así poder regresar a Ecuador”. (I)