Se llaman Longanizas de Cayetita y forman parte de los platos preferidos de la gastronomía chonense y manabita.

Se trata de un producto emblema en esta localidad, la longaniza, que se hace de manera artesanal. Pero esta, Longanizas de Cayetita, ha conquistado el paladar y el mercado local por su sabor. Sus exponentes dicen que es porque mantienen los secretos y recetas de sus antepasados.

Líder Gómez Zambrano, quien emprendió su negocio con este producto, cuenta que la longaniza es procesada en su domicilio, en las calles Mercedes y 13 de Abril del barrio Bowen. Y hasta ahí llegan sus clientes para adquirirlas por libra. También las expone en las ferias que impulsa el municipio local, donde se dio a conocer.

Comenta que todo empezó por la falta de dinero. Su mamá, Cayetana Zambrano, como mujer de campo empezó a preparar longanizas como tradicionalmente se hace en las zonas rurales. Así, ella picaba la carne de chancho con el cuchillo. Para llenar la tripa usaba como embudo unos pedazos de botellas, lo cual hacía que sea un proceso tedioso, que tardaba varias horas, dice.

Zambrano cuenta que a medida que pasaron los días fueron ganando clientes y se vieron en la necesidad de crecer.

Ellos optaron por adquirir una máquina cortadora de carne, que facilita el trabajo en un 70%, así como una llenadora de embutidos. El proceso es más rápido y les permite producir más, agrega. Pero ellos mantienen los secretos de las recetas de campo.

El ahumado de la longaniza tiene un proceso que dura todo el día y se hace en el tradicional horno a leña, que en la parte superior está recubierto de una plancha galvanizada (adaptada para abarcar todo el humo).

Las longanizas son rotadas entre 15 y 17 horas. La libra cuesta $ 4,25 y está lista para el consumo. Se la puede servir con verde asado, chifles, arroz, yuca cocinada y otros. (F)