El sonido de la quipa anunciaba el inicio de la ceremonia. No hubo marcha nupcial ni intercambio de anillos, pero la solemnidad de la boda ancestral celebrada el sábado 11 en Quimsacocha –lugar sagrado para sus habitantes, por la presencia de fuentes de agua– mostró que la conexión de la pareja con la Pachamama (Madre Tierra) era tan sólida como su amor.















