El papa Francisco explicó que “la presencia de Dios no se percibe con los oídos, sino con la fe”, por lo que animó a una delegación de personas sordas presentes en el Vaticano a ayudar a quienes “no escuchan la voz de Dios a estar más atentos a ella”.

Este fue el llamado que realizó el Santo Padre este jueves al recibir en la Sala Clementina del Vaticano a miembros de la Federación Italiana de Asociaciones de Sordos (FIAS), indicó el portal aciprensa.com.

“La presencia de Dios no se percibe con los oídos, sino con la fe; por lo tanto, los invito a reavivar su fe para sentir cada vez más la cercanía de Dios, cuya voz resuena en el corazón de cada uno y todos la pueden escuchar”, señaló el pontífice argentino, cuyas palabras eran transmitidas en lenguaje de señas por traductoras.

En esta línea, el Pontífice aseguró que las personas sordas pueden “ayudar a los que no ‘escuchan’ la voz de Dios a estar más atentos a ella” y, así, dar una contribución significativa “a la vitalidad de la Iglesia”.

Por otro lado, el Santo Padre destacó que “las personas sordas experimentan inevitablemente una condición de fragilidad; y esto es parte de la vida y puede ser aceptado positivamente”. Sin embargo, Francisco denunció que a menudo experimentan “situaciones de prejuicio, a veces incluso en las comunidades cristianas”.

Por ello, aseguró que “las ciudades, los pueblos y las parroquias, con sus respectivos servicios, están llamados cada vez más a superar las barreras que no nos permiten captar el potencial de su presencia activa, yendo más allá de su déficit”.

“Ustedes, en cambio, nos enseñan que solamente habitando el límite y la fragilidad se puede ser constructores, junto con los líderes y todos los miembros de la comunidad civil y eclesial, de la cultura del encuentro, en oposición a la indiferencia generalizada”, afirmó.

En este sentido, el Pontífice animó a aumentar la presencia de personas sordas entre los trabajadores pastorales, formados de acuerdo con sus inclinaciones y capacidades, porque son “realmente un recurso y una oportunidad para la evangelización”. “Espero vivamente que también ustedes, puedan participar cada vez más plenamente en la vida de sus comunidades eclesiales”, exclamó el papa Francisco. (I)