Para el hombre y la mujer del pueblo afro, Dios siempre está presente en cualquier acción o situación. Al mismo tiempo, su religiosidad se afianza mucho en la relación con los intermediarios: las novenas a los santos y difuntos, el uso del agua bendita y el rezo del rosario, además de la práctica de santiguarse (hacerse la señal de la cruz) al salir al trabajo o al emprender un viaje, cuentan.
















