En una visita al refugio temporal para niños migrantes no acompañados en Homestead, en Florida, dos congresistas estadounidenses pudieron observar cómo unos 1.600 niños y adolescentes de entre 13 y 18 años permanecen “hacinados, extremadamente vigilados y con reglas muy estrictas”, de acuerdo con activistas entrevistados por Univisión.

Tras el cierre de un albergue similar en Tornillo, Texas, Homestead se ha convertido en el objetivo de los activistas por los derechos de los niños y migrantes que exigen al gobierno de Donald Trump reunificar a los niños con sus familias y cerrar el centro, que es operado por una empresa privada.

La Administración para Niños y Familias, encargada del centro, afirma que se trata a los niños con “dignidad y respeto”, reciben comida, ropa, educación y servicios médicos, pueden llamar dos veces por semana durante diez minutos, además de que hacen fiestas y reparten pizzas y helados cuando se portan bien.

“Puedo decirles que, como madre, fue muy difícil caminar por el centro. Tenía una sensación de prisión. Entramos en un cuarto que tenía literas donde 144 niños duermen en un área. Vimos a niños comiendo en una tienda. No sé cuántos niños estaban comiendo ahí”, dijo la congresista Debbie Mucarsel-Powell, de origen guayaquileño, a medios. Ella y su colega Donna Shalala visitaron el lugar, en el que según activistas del National Center for Youth Law, no cumple las necesidades individuales –físicas, mentales, educativas y de salud– y de privacidad de los niños.

La semana anterior, Trump le pidió al Departamento de Defensa que encuentre instalaciones militares que sean aptas para albergar a 5.000 migrantes menores no acompañados hasta septiembre, en caso de ser necesario. El Departamento de Defensa va a trabajar para identificar posibles establecimientos para este tipo de ayuda y también va a asistir al Departamento de Salud para evaluar instalaciones o terrenos.

Según las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense, en febrero 6.825 menores no acompañados fueron detenidos tras cruzar de forma ilegal la frontera frente a una cifra de 5.119 registrada en enero y a un nivel de 4.968 casos en octubre.

La cantidad de inmigrantes indocumentados detenidos en la frontera superó en febrero las 76.000 personas. (I)