El Fondo Monetario Internacional (FMI), que se creó luego de la Segunda Guerra Mundial, “proporciona respaldo financiero a los países afectados por crisis con el fin de darles margen de maniobra para implementar políticas de ajuste orientadas a restablecer la estabilidad y el crecimiento económico”. Así se describe el propio Fondo al mencionar su razón de ser. De acuerdo con Mauricio Pozo, exministro de Finanzas del gobierno de Lucio Gutiérrez, que firmó un acuerdo stand-by con el organismo, existen dos tipos de préstamos que los países socios, como Ecuador, pueden requerir del FMI. El primero es de corto plazo por 13 meses y ofrece recursos a bajas tasas, pero por montos menores.

Entre tanto, el otro es el de facilidad extendida, que es de largo plazo a 25 o 30 años, con tasas de 2% y 3%. De acuerdo con Pozo, Ecuador debe apuntar a un acuerdo de este tipo.

Sin embargo, Pozo asegura que cuando el FMI suscribe un acuerdo con un país necesita garantizarse que el manejo económico permitirá pagar sus obligaciones internas, externas y del propio Fondo.

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Un plus de estos recursos es que son de libre disponibilidad en su gran mayoría. Además, el aval del Fondo permite a los organismos multilaterales prestar más recursos, pero atados a proyectos.

Las condiciones que podría poner el FMI son ajustes estructurales como baja de déficit y eliminación de subsidios, reformas laborales, bajar aranceles y facilitar el libre flujo de capitales (eliminar ISD). (I)