Fueron 12 mil litros de agua los que se vertieron sobre cuatro rampas sostenidas con andamios de 12 metros de altura cada uno. Esta infraestructura ayudó a la escenificación de la apertura de las aguas del mar Rojo que permitió al pueblo judío huir de Egipto hacia la tierra prometida, en la trama de la telenovela brasileña Moisés y los diez mandamientos.

Grabada en escenarios de Brasil, Chile, Egipto e Israel, es considerada la más cara de la historia. Cada uno de sus 176 capítulos costó un promedio de $ 230.000; $ 40’480.000 en total. Más de un centenar de actores y un equipo compuesto por más de 500 personas participaron de la producción.

En Ecuador Ecuavisa apostó por esta novela de la cadena brasileña Rede Record, de propiedad de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), conocida por el programa Pare de sufrir, que es parte de su adoctrinamiento televisivo.

Las telenovelas son el medio más reciente de adaptaciones bíblicas con las que grupos religiosos intentan atraer seguidores. Han llegado tras películas, mensajes, programas de radio y televisión, misas televisadas, así como redes sociales.

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Este Diario solicitó una entrevista con los representantes locales de la IURD, pero Jaime Shambi, de su departamento jurídico, respondió vía email que “no conceden entrevistas” por respeto a las iglesias cristianas que tienen la misma finalidad de orientación espiritual.

La telenovela, transmitida en el país desde marzo del 2017 hasta enero de este año, tuvo un rating de 16,3 y un share de 34,5 (datos consolidados), según Karina Medina, gerenta de programación de Ecuavisa. Esto significa que 34,5 de cien televisores encendidos en la franja de 21:00 a 22:00 –cuando se transmitió– la sintonizaban. Ahora, en el mismo horario, tiene a Josué y la tierra prometida.

Medina afirma que no hubo acercamiento con los católicos o el resto de cristianos antes de decidir mostrarla. Con Moisés y los diez mandamientos se da el salto del cine al formato de telenovela para la exhibición de contenidos religiosos.

El arzobispo de Guayaquil, Luis Cabrera, ha visto algunos capítulos de los que resalta el manejo técnico y dinámico. “Lógicamente nadie está al margen de la interpretación que pueda darse... (La novela) Está contada en un lenguaje moderno para que las personas puedan captar, pero eso es una motivación. Luego hay que ir a las fuentes, a los libros, y eso significa estudio”, asegura.

El diácono de la Iglesia católica Donny De León, quien se ordenará como sacerdote en abril, afirma que como toda historia en ese formato contiene personajes de ficción junto a los hechos de las escrituras. “Como es novelada, el éxodo no daría para tanto, para hacerlo hay que llenarla de contenido, así como sucede con novelar un libro”, afirma De León.

Desde el punto de vista de los evangélicos, la trama está acorde a los textos bíblicos, aunque contiene ficción con el fin de dar más drama a la historia, dice Marcos Villavicencio, gerente de ABC Televisión (que transmite la señal de Enlace).

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Para la difusión de mensajes a través de medios, la Arquidiócesis de Guayaquil tiene desde hace cinco años radio Santiago y tramita ante el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación un dial en FM con el nombre de Fides –fe en latín–, que desde enero transmite online una programación dirigida a los jóvenes, dice la productora de ambas radios Victoria Zambrano.

Noticiarios, entrevistas con especialistas en los que se tocan temas como la drogadicción, la homosexualidad, el aborto y se responden preguntas como si existe Dios son parte de los “contenidos formativos de acuerdo a la doctrina de la Iglesia católica”, dice Zambrano. A más de estas radios están otras como San Francisco y La Voz de María y en los medios comerciales mensajes de unos 35 segundos que difunden Canal Uno y Ecuavisa.

La misa se emite en TC Televisión los domingos, a las 07:30. “Antes la transmitíamos directamente (en vivo), pero ahora por razones económicas la grabamos en una capilla del Seminario Mayor en Guayaquil los lunes”, explica Cabrera.

Francisco Poveda, director de la radio cristiana HCJB2, establecida en Guayaquil hace 45 años, considera válido que las doctrinas tengan espacios para difundir su mensaje. Afirma que este tipo de programaciones se generan para tratar de eliminar el pensamiento de que “todo contenido religioso está caduco”. “Las iglesias trabajan para evitar estar vacías..., buscan llegar a los jóvenes”.

La programación de HCJB2 incluye espacios familiares y juveniles en los que se regalan entradas para conciertos cristianos, microinformativos y entrevistas con especialistas.

Para Villavicencio, es importante que cada religión tenga espacios masivos en los medios: “No solo emitimos programas para cristianos, nuestro objetivo es captar la atención de los que no lo son”, dice.

Los espectadores de ABC Televisión interactuán a través de un call center. “Funciona a toda hora... Hay personas que llaman porque quieren suicidarse, y las ayudamos”, sostiene.

Carlos Freile, historiador del pensamiento y catedrático de la Universidad San Francisco de Quito, asegura que la Iglesia católica y el resto de religiones siempre han usado los medios disponibles para divulgar la doctrina. “Desde la palabra oral hace más de dos mil años hasta la impresión de la Biblia con la imprenta” en el siglo XV.

Agrega que es necesaria esta forma de evangelizar en tiempos en que los jóvenes sienten que la religión no incide en sus vidas. “Desde hace unos 50 años estamos inmersos en un clima de hedonismo, de búsqueda del placer... La educación nos lleva a centrar nuestra visión del mundo en nosotros, nos hemos convertido en soles de nuestros sistemas solares, queremos que todo gire a nuestro alrededor”. (I)

La audiencia de contenidos religiosos refleja el ansia que tiene la persona humana de trascendencia, de elevarse hacia la divinidad, siempre hay ese anhelo”.Carlos Freile, Historiador