La misa de 10:30 en el santuario de la Divina Misericordia tuvo matices especiales que la feligresía no quiso perderse y por eso muchos devotos llegaron con anticipación a la ceremonia de ayer, que presidió el arzobispo de Guayaquil, monseñor Luis Cabrera.

El líder de la iglesia porteña, quien vistió un traje de tono púrpura característico del tiempo de Cuaresma, fue el invitado especial que al final de la misa bendijo tres incorporaciones del santuario.

Se trata de tres confesionarios de madera ubicados a la derecha de la puerta de ingreso al templo, la torre del campanario y una imagen de san Juan Pablo II, el impulsor de la devoción a Jesús de la Divina Misericordia.

En medio de esa alegría que representaba para los fieles la bendición de las tres obras, que al igual que todo el santuario se han cristalizado en base a la colaboración y donaciones de la gente, la nostalgia también tuvo cabida.

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El padre Carlos Mena, quien por más de dos años se ha desempeñado como rector del santuario ubicado en el km 26 de la vía a la costa, dejará ese cargo para ocuparse de la Catedral, en reemplazo del padre Rómulo Aguilar, quien ahora es responsable de una parroquia del suroeste.

Y por eso, a manera de despedida, los integrantes de la Asociación de la Divina Misericordia le entregaron al religioso una placa de reconocimiento, durante la misa.

Elías Ward, vicepresidente de la Asociación, agradeció al sacerdote su acompañamiento espiritual en el santuario y en los sectores aledaños.

“Un sacerdote trata es de sembrar, luego el Señor (Dios) es el que cosecha. Toda manifestación de cariño siempre es una sorpresa”, declaró el padre Mena después de la celebración, mientras que al pie de la imagen de san Juan Pablo II recibía abrazos de los fieles.

Algunos como Rocío Astudillo se tomaron selfies con el padre con la imagen del santo polaco como fondo.

Eduardo Romero, presidente de la Asociación de la Divina Misericordia, señaló que la torre del campanario mide 40 metros y en ella la inversión fue de 180 mil dólares. La imagen de san Juan Pablo II fue donada por Mariana Wagner.

Este año, dijo Romero, la meta es iniciar la construcción de la casa de retiros del santuario y hacer un lago artificial al ingreso. (I)