Hay demasiados cabos sin atar. Es lo único que tiene claro Gladys Steffani, mamá de María José Coni, la joven asesinada junto a su amiga Marina Menegazzo hace casi un año en Montañita (Ecuador).

Las dos chicas argentinas de 22 y 21 años, salieron de su natal Mendoza el 10 de enero de 2016, para recorrer Perú y llegar hasta Ecuador. Su destino era Montañita, el conocido pueblo costero, que recibe gran afluencia de visitantes extranjeros.

Debido al interés internacional y la presión de familiares y medios de comunicación, el caso se movió rápido. Pruebas y fotos de los implicados fueron expuestas en Twitter por el exministro del Interior José Serrano un día después de que el crimen saliera a la luz y el mismo presidente Rafael Rafael Correa dijo que el caso estaba resuelto a los 24 horas del asesinato.

En el juicio, realizado en agosto pasado, se condenó a 40 años de cárcel a los dos primeros hombres que atrapó la Policía, Segundo Mina Ponce y Aurelio de la A Rodríguez. “Correa dijo que el caso estaba resuelto, para él no para mí”, expresa Steffani, que habla de “un ocultamiento de pruebas”, de “mentiras” e “incoherencias” en las investigaciones y declaraciones.

Publicidad

Gladys Steffani de Coni durante las investigaciones en la casa donde se cometió el crimen. (Archivo)

“Él (Mina Ponce) dice que fue con un palo el golpe mortal a mi hija (…) quién le quiebra un fémur, cómo tiene el dedo quebrado (...) son todas esas cosas que a mí no me cierran de esta locura”, dice la madre de la chica que fue asesinada el 22 de febrero.

María José fue encontrada muerta el 25 de febrero en unos matorrales, a aproximadamente medio kilómetro de la playa, en la zona de Nueva Montañita.

Lea también: EL UNIVERSO recorrió los lugares donde estuvieron Marina Menegazzo y María José Coni

El cuerpo de su amiga Marina Menegazzo, fue descubierto dos días después, el día 27. Allí le surge otra pregunta: ¿Por qué si a mi hija la encontraron acá y Marina estaba a 20 metros, por qué no la encontraron también?

Gladys cree que la Policía miente

Publicidad

Cuando recorrió el lugar de los hechos, estos no le supieron dar respuestas. “No sabían qué decirme, entonces a quién encubre la Policía o a quién encubre el estado de Ecuador, directamente”.

Cuando los familiares de las víctimas llegaron a Ecuador, las autoridades cooperaron con ellas, trato que agradece. Tuvo un encuentro con el exministro Serrano. Ahora le diría que “por qué no pone las cartas sobre la mesa, porque él inclusive mostró pruebas, evidencias, el día que estaba saliendo yo de Argentina, que de parte de un Ministro del Interior me parece una barbaridad (...) no podés mostrar pruebas en una investigación y un crimen que había sido cometido hace 72, 76 horas...”

Como “lacra”, cataloga a Mina Ponce, el hombre que arrojó el cuerpo de su hija “como a un perro”. Así como él, “hay muchas en este caso. Los dos y este tercero de ahora, hay varias otras más”, dice.

El tercero es José P. C. En noviembre pasado se detuvo a dos personas más, los hermanos Juan P. C. y José P. C. El primero fue quien encontró el cuerpo de María José; del segundo, encontraron ADN en hisopados en la casa donde se cometió el crimen. Juan P. C. salió en libertad, pero por José realizarán un segundo jucio, ya que no ha podido explicar la presencia de su ADN en el lugar.

Sobre la condena sobre los dos autores, Gladys espera que sean 40 años completos y no se rebajen por buena conducta u otra cosa. Se pregunta si es una condena justa para lo que ellos hicieron. La respuesta es clara: No.

La otra cosa, añade, “es que vos me podés decir que en un pueblo de 4 o 5 mil personas las únicas que vieron a Marina y María José fueron un taxista – que mintió - y la abogadita (dueña del bar que está junto a la carretera), ¿nadie más?”

“Cuando yo llegué había un enjambre de gente, espero que hoy no sea ni el 10%, lo siento por la gente que vive ahí porque no toda la gente es la misma lacra que estos”.

Desde el 2 de febrero, Montañita  está intervenida para lograr más control. La medida durará seis meses.

Gladys tiene claro que en Montañita incluso han dicho que ella es una invasora; también que en Ecuador la gente reclama que el caso, al estar involucrados extranjeros, se haya manejado rápidamente, cuando hay causas que tardan años. Pero entiende que, al haber elecciones dentro de poco tiempo, “se quieran sacar el caso”.

Ella no hace esto por estar en contra de la gente del pueblo, sino porque está en contra de las autoridades que no cuidan el turismo allí. “Por esa venta tan deliberada de droga y alcohol (...) Yo solo busco la verdad de la muerte de mi hija (...) la muerte de mi hija podría haber sido evitada. Lo hago por todas, para que esto no siga ocurriendo”.

¿Cómo ha sido su vida, la de su familia, desde lo que ocurrió con su hija?

Todo ha sido peor que el primer día. (I)