Impecable, con un pantalón que parece de casimir, una camisa blanca y un sombrero de paja toquilla, aparece Washington Pesántez, el de la lista 19, el que era fiscal.

Es la tarde del jueves y es hora de cerrar la campaña con una caravana en Guayaquil.

La gente del Guasmo, Las Acacias, Cristo del Consuelo, Puente de la A y de la 29 lo verá por última vez como candidato en estas elecciones, de no pasar a segunda vuelta, aunque Pesántez muestra una firme convicción de llegar a disputarla.

“Ni con los de hoy, ni con los de antes”, repite el candidato a quien se acerca a conocerlo, a pedirle una camiseta o a darle alguna sugerencia.

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Está parado en el sector de las cinco esquinas, en el Guasmo, el movimiento comercial furibundo hace una pausa para verlo, para digerir el estilo formal del doctor, como le dice de cariño su círculo más íntimo.

El exfiscal se muestra ávido de conocer qué piensa la gente, antepone los instantes que puede cruzar ideas con algún desconocido a los tiempos que su equipo de campaña le sugiere para arrancar el recorrido.

El doctor es nuevo en las lides electorales y se le nota. No es el candidato efusivo, gritón, tampoco el populista; no lo sigue ningún carro con seguridad, ni lanza camisetas por los aires; solo unas que otras que saca de un cartón que tiene a su derecha del balde de la camioneta que lo lleva y solo a los que se acercan a él, a los que puede hablarles o por lo menos saludarles.

Tampoco se lo ve experto en caravanas, queda en evidencia cuando en la Domingo Comín y Las Esclusas su camioneta obstaculiza el tránsito, él junta las manos y ofrece disculpas a los conductores enfurecidos.

“Qué político va a pedir disculpas, se ve que es recto”, es el comentario que se escucha fuera de la lenta caravana.

En adelante el recorrido es tranquilo, solo antes del puente de la A la tensión invade a la caravana cuando se topan con una concentración de Alianza PAIS. La camioneta de Pesántez acelera un poco, pero él no pierde la oportunidad para saludarlos y tratar de convencer a algún oficialista.

En la calle 29 su recorrido finaliza como empezó, hablando con la gente, tratando de convencerles con ideas. (I)