En una rústica camilla sobre el balde de una camioneta, familiares de Juan Cruz Jiménez, de 81 años, lo trasladaban ayer hacia el hospital del IESS, Teodoro Maldonado Carbo.

Una soga sostenía las patas de la camilla para que no rodara de la camioneta, mientras varios peatones observaban las condiciones en que se movilizaba al enfermo, en un tramo desde el suburbio oeste hasta la consulta externa del hospital, en la avenida 25 de Julio.

Juan Cruz es un jubilado que sufre de artrosis, una enfermedad crónica y degenerativa que afecta sus huesos y que actualmente le impide caminar. A esta dolencia se suma una complicación vascular que le provocó llagas en una de las piernas.

“Él necesita de curaciones periódicas, dos veces por semana”, dijo José, uno de sus hijos, tras explicar que su padre estuvo hospitalizado del 6 al 20 de mayo pasado. La curación de ayer es la quinta que ha recibido en el centro médico del IESS.

En todas esas ocasiones ha tenido que trasladarlo de la misma forma, cuenta José, pues la artrosis que padece su padre no le permite incluso viajar en taxi. “Para traerlo acá yo pedí una ambulancia, hablé con la doctora, le pedí de favor si me podía ayudar, porque la verdad poderlo movilizar a él es bien dificultoso, por el problema de sus huesos y encima su pierna”, explica José, quien recalca: “La institución no tiene la culpa, la doctora me dijo que no, que para eso no había ambulancia. Hasta el último le rogué”.

El tratamiento que debe realizarse el paciente es largo. Al menos por unos ocho meses, según contaron sus familiares, deberán trasladarlo al hospital para las curaciones. “Es crítica la situación de él. Yo quise pedir un doctor a casa, pero lamentablemente como ellos solamente ven lo que es medicina general y este es un problema de especialidad, por ese motivo, mejor optaron que se lo trajera acá”, explicó José, de 49 años.

Ante la necesidad de movilizarlo y al no contar con una ambulancia, los hijos de Juan Cruz le hicieron una camilla para que viaje acostado sobre el balde de una camioneta y evitarle los dolores en los huesos.

“Más o menos unos $ 80 nos costó hacer la camilla, el traslado nos cuesta $ 10 diarios, ida y vuelta, y eso porque la persona que lo trae es familiar de nosotros, es sobrino de él, si fuera otra persona nos cobra $ 10 de ida y $ 10 de venida”, dice José, quien reconoce que movilizarlo así es “algo infrahumano”.

El hospital del IESS señaló que “en casos no emergentes de movilización se debe coordinar con trabajo social, y los emergentes con el ECU911, las 24 horas del día”, y que el HTMC no tiene médicos a domicilio, un programa atribuido a los centros de salud del IESS.

Pediría un poquito más de paciencia y comprensión con las personas de la tercera edad, porque son personas que ya han dado todo por este país y se les debe resarcir el esfuerzo hecho.José Cruz, hijo de paciente

A su llegada al hospital del IESS, los familiares de Juan Cruz ayudaron a bajar la rústica camilla que confeccionaron para su viaje. (I)