Al menos 41 muertos, según un segundo balance oficial a las 23:10 de anoche, dejó el terremoto de 7,8 de magnitud que sacudió ayer al país, sobre todo a la Costa ecuatoriana a las 18:58, de acuerdo con el informe del Instituto Geofísico (IG).

La situación obligó al vicepresidente Jorge Glas a declarar el estado de excepción en todo el país y la emergencia en las seis provincias más afectadas: Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Santa Elena, Guayas y Santo Domingo de los Tsáchilas. Tras el fuerte sismo se dieron otras réplicas.

“Llevamos 16 personas fallecidas en la ciudad de Portoviejo, 10 en Manta, dos en la provincia de Guayas”, dijo Glas en un primer informe en rueda de prensa en Quito, la capital ecuatoriana. El vicepresidente calificó al fenómeno como el “movimiento telúrico más grave que hemos enfrentado en décadas”.

Las autoridades descartaron la alerta de tsunami y se dispuso la movilización como medida preventiva en las provincias de Esmeraldas, Manabí y Santa Elena, “ante cualquier evento que se pueda dar por oleaje, dada la magnitud del sismo”, agregó Glas. Se conoció que el sismo se sintió también en el norte de Perú y en Colombia.

Una de las provincias más afectadas fue Manabí. Ahí en cantones como Manta, Portoviejo, Montecristi, Chone, Pedernales, Sucre (con su cabecera cantonal Bahía de Caráquez), Flavio Alfaro y otros, sus habitantes reportaron casas caídas, paredes de viviendas, de entidades públicas y de edificios cuarteadas.

El sismo causó temor entre los habitantes de estas localidades, quienes incluso optaron por esperar en las calles durante algunas horas. También se reportó la falta de energía eléctrica y del servicio de telecomunicaciones, como telefonía fija, móvil e internet.

En la provincia de Esmeraldas también hubo angustia entre sus habitantes, quienes aseguraron que se asustaron cuando sus bienes, como repisas, muebles, televisores, lámparas y otros cayeron por el sismo.

“Fue horrible. Sentí que la casa se me venía encima. Todo empezó a caerse, los televisores, los aparadores. No podíamos bajar con mis hijos. Gracias a Dios tenía a mi bebé (de dos meses) en brazos. Fue espantoso. Nunca en mi vida viví algo así”, relató Patricia Delgado, de Esmeraldas, quien tras el sismo logró salir ilesa de su casa junto a sus dos hijos.

Paredes de casas cuarteadas también se reportaron en Santo Domingo y Santa Elena. (I)