El fiscal general, Galo Chiriboga, explicó ayer cómo adquirió una casa ubicada en el exclusivo sector de La Viña, de Cumbayá, al nororiente de Quito, en 1999, y por qué puso esa propiedad a nombre de la offshore panameña Madrigal Finance Corp., de la que él es dueño.

Estas operaciones, que ya eran públicas en Ecuador, ganaron relevancia la semana pasada tras la publicación de los Papeles de Panamá, la filtración que obtuvo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés) sobre el bufete de abogados panameño Mossack Fonseca, experto en operaciones offshore.

En Ecuavisa, Chiriboga indicó que todo comenzó por una inversión de $ 80 mil que él hizo en el Banco de Crédito Agrícola y Ganadero que, por la crisis financiera de 1999, no pudo ser cobrada. Señaló que, para honrar esa deuda, el banco le cedió el cobro de un pagaré que ascendía a 220.946 millones de sucres, que un matrimonio alemán debía al banco.

El fiscal resaltó que esos 220 millones representaban, al cambio de esa época, apenas $ 39 mil dólares.

Manifestó que un juez ordenó que la deuda sea cobrada a través de la casa. El contrato de compraventa celebrado entre los alemanes y Madrigal se realizó por menos de $ 2.800, al cambio de esa época.

Este precio provocó que los anteriores dueños demandaran a Chiriboga por fraude, pues alegaban que el bien valía $ 1 millón. No obstante, la sentencia estableció que la pareja no pudo demostrar el costo del inmueble. Según Chiriboga, la sentencia le favoreció porque el juez consideró que los alemanes recibieron más de 300 millones de sucres.

El fiscal contó que luego la adquisición de la casa, “se pone la propiedad Madrigal Finance Corp. en un fideicomiso de administración (...) ¿Para qué se puso esta empresa en ese fideicomiso? Para que pudiera administrar un inmueble (el de Cumbayá) que había estado abandonado más de cuatro años”, señaló.

Agregó que, entre el 2005 y el 2008, no declaró ante la Contraloría la propiedad de Madrigal porque en esa época estaba en manos de ese fideicomiso. Añadió que él es el único dueño de Madrigal y que esta empresa no tiene ninguna actividad económica en Panamá ni en Ecuador, ni posee cuentas corrientes en esos países.

Según los Papeles de Panamá, semanas antes de que Chiriboga se posesionara como fiscal, su esposa pidió a Mossack Fonseca que él y otros administradores de Madrigal dejaran de figurar como tales. Al respecto, dijo: “Esto es correcto porque no puede un fiscal general del Estado estar vinculado a una empresa de ninguna naturaleza”. (I)