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Si las entrañas de Guayaquil son manglar y el manglar es el hogar los cangrejos, cobra sentido que a este crustáceo se lo sienta tan propio, tan cercano, tan inseparable de una ciudad que lo devora caliente y húmedo, como su clima.


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Como dije, es difícil simplificar esos ritmos de escritura. Lo mejor será leer, despacio, palpando cada palabra...
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