Roque Sevilla, extitular de la Comisión de la Iniciativa Yasuní-ITT, considera que el proyecto no fracasó, que cumplió con los plazos establecidos y que aún quedaban diez años para conseguir los fondos. Además cree que es necesaria una consulta popular para proteger la reserva la cual sería gravemente afectada con la explotación, pese a que el presidente Rafael Correa habla de una explotación responsable.

¿La iniciativa de dejar el petróleo bajo tierra fue un fracaso como lo indicó el presidente de la República, Rafael Correa?
El presidente esperaba que en este tiempo se recogiera mayor cantidad de dinero, pero nunca se fijó una meta específica a corto plazo. Todos los ecuatorianos sabíamos que para conservar el petróleo bajo tierra se debía obtener de los países del mundo la suma de $ 3.600 millones en un periodo de 13 años, apenas han transcurrido 3 años desde la fecha que se puso en vigencia el fidecomiso (12 de agosto del 2012). Antes de eso, quien quería aportar no tenía adónde realizar los depósitos. En tres años se lograron $ 336 millones, aún quedaban diez años, no se puede hablar de un fracaso. Por lo tanto, sí se cumplió.

¿Entonces faltó tiempo?
Aparte del tiempo lo que faltó fue transparencia en el planteamiento del Gobierno hacia los países aportantes, porque mientras se hacía la campaña para recaudar los fondos, simultáneamente se trabajaba en el proyecto de la refinería del Pacífico que demanda 300 mil barriles de crudo pesado, 200 mil provenientes de Venezuela y 100 mil de la reserva ecológica y eso siempre fue problema para las negociaciones.

¿Pero el plan B era la segunda carta del Gobierno?
Siempre se ha querido que se deje el plan B. En el Gobierno había dos fuerzas bien diferenciadas, una por las personas que habían propuesto junto al presidente la idea de conservar el petróleo bajo tierra y los superpetroleros que lo único que buscan es el dinero rápido y la explotación de los recursos, por eso es que la extracción tuvo mayor fuerza.

¿Pero el presidente culpa del fracaso de la propuesta a la ‘hipocresía del mundo’?
Es cierto que no tuvimos el apoyo de muchos países, pero el hecho de que ellos no aportaran no nos quita la responsabilidad de cuidar nuestros propios bienes, porque a otros países no les interesa apoyar.

¿El presidente Correa habló de una explotación responsable?
Ahora dicen que van a ir por debajo con una perforación horizontal para extraer el petróleo, pero lo que no dicen es que para hacer todo eso tienen que hacer la sísmica en tres dimensiones... con tacos de dinamita... para determinar el tamaño de las reservas petroleras. Además el petróleo del Yasuní es muy pesado, es como brea y para calentarlo se debe instalar una planta térmica en la mitad del bosque que hace una bulla infernal sin contar todos los equipos que hay que instalar para la perforación.

¿Usted apoya una consulta popular, pese a que el primer mandatario envió el decreto a la Asamblea Nacional?
Ahora sí no están dispuestos a revisar esa medida, nos consultaron cuando se trataba de proteger gallos y toros. Pero el sitio de mayor biodiversidad del hemisferio occidental no requiere la consulta popular. Yo creo que hay una contradicción gigantesca, y debemos exigir que se respete la majestad del pueblo...

Pero, ¿no es muy tarde para una consulta?
No, porque el pueblo puede recoger firmas y solicitar al Consejo Nacional Electoral que incluya la pregunta y, mientras eso ocurre, detener el proceso en la Asamblea.