A los trece años vino de Cuenca a Guayaquil, con sus padres en busca de mejor fortuna. Y a través del trabajo, dice, la encontró. Eucebio Orellana Méndez es un cuencano con corazón guayaquileño que vio en esta tierra la posibilidad de salir adelante y de emprender un negocio, según cree, de servicio a la comunidad.