Arabia Saudí designó a tres consorcios internacionales, entre ellos un español, para construir el metro de Riad, un megaproyecto de 22.500 millones de dólares, concebido para descongestionar el tráfico en la capital del reino petrolero, que cuenta con seis millones de habitantes.

El proyecto, que contempla seis líneas de metro sobre un total de 176 km, apunta a "facilitar la vida" en la capital cuya cantidad de habitantes pasará a "8,5 millones en 10 años", declaró el gobernador de Riad, el príncipe Jaled Ben Bandar Ben Abdel Aziz, en la ceremonia de atribución de los contratos.

Un consorcio dirigido por el gigante estadounidense Bechtel Corp se adjudicó el contrato más importante, 9.450 millones de dólares, para construir dos líneas de metro.

Un consorcio liderado por la compañía española de construcción FCC, que incluye empresas francesas, sudcoreanas y holandesas, se adjudicó tres líneas de metro por un monto de 7.880 millones.

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Una línea de un costo de 5.210 millones fue atribuida a un tercer consorcio encabezado por el grupo italiano Ansaldo.

El proyecto prevé también una red de transporte de autobuses para conectar las estaciones de metro con los diferentes barrios de la capital, para lo cual la ciudad de Riad tendrá que comprar un millar de autobuses.

El metro de Riad, cuya construcción comenzará en el primer semestre de 2014 y debe durar casi cinco años, 56 meses exactamente, funcionará en un 20% con energía solar, declaró el príncipe Jaled.

El proyecto aspira a disminuir la contaminación, los embotellamientos y los accidentes, agregó.

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El metro permitirá que la utilización de los medios de transporte en común se multiplique por 20 en Riad, una ciudad que se extiende sobre 1.300 Km2, dijo Jaled.

Sin embargo, el príncipe Jaled no dijo si las mujeres podrán acceder solas al metro o tendrán que viajar acompañadas, como en los autobuses, a los cuales sólo pueden subir en compañía de un allegado.

En Arabia Saudita las mujeres que desean desplazarse en automóvil deben ser acompañadas por un miembro de su familia o de un chofer, lo que agrega a los problemas de circulación en la capital.

Arabia Saudita, rico país petrolero, inició un proceso de desarrollo y modernización de sus infraestructuras de transportes, en particular ferroviarias, en el que ya invirtió millares de dólares.

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En 2010 se inauguró una línea de ferrocarril en La Meca que permite a los peregrinos desplazarse desde esa ciudad hacia los lugares santos del islam, Mina, Muzdalifah y el Monte Arafat.

Esta línea, llamada Mashair (Lugares Santos) costó 1.800 millones de dólares.

Arabia Saudita planea también construir un metro en La Meca, cuyas cuatro líneas sobre un total de 182 km, costarían 16.530 millones de dólares.

Las autoridades firmaron en enero de 2012 un contrato con un consorcio español para la construcción de una línea de alta velocidad entre Yed-La Meca-Medina por un monto de 8.200 millones de dólares.

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Ese tren de alta velocidad, llamado Haramain, cubrirá 444 km entre La Meca y Medina, segundo lugar santo del Islam, pasando por Yeda, ciudad portuaria por la cual pasan millones de fieles que cumplen con el peregrinaje.

Esos proyectos forman parte del ambicioso plan de desarrollo de la red ferroviaria que cubre sólo 1.380 km y tiene una sola línea de pasajeros, de 449 km, que va de Riad a Dammam, capital de la provincia oriental, rica en yacimientos petroleros.

El entusiasmo por el transporte ferroviario se trasladó a las otras monarquías del Golfo, donde al igual que Dubai, Abu Dhabi y Doha proyectan construir líneas de metro.