En el 2011, Michael Andrés Arce Méndez ingresó a la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro (Esmil) con el sueño de ser el “primer oficial negro” del Ecuador. Pero a los tres meses pidió la baja porque, asegura, sufrió maltratos de parte de un instructor de la entidad. Dice que cuando salió, parecía haber pasado por una guerra. “Tenía golpes, moretones, la cara hinchada, lesionado, no podía mover brazos y manos. Estaba psicológicamente acabado”, relata. Eso lo llevó a iniciar una demanda judicial por odio y discriminación racial contra un teniente de la Esmil que por orden del juez fue detenido por 90 días mientras dura la investigación. Ahora siente deseos de ser abogado.