Proteger áreas de sus glaciares con gigantescas mantas geotextiles -también llamadas mantas geotérmicas- fue una idea que impulsó China hace siete años.
Los científicos deseaban frenar la pérdida de las impresionantes mantas de hielo ante un fenómeno que no da tregua: el calentamiento global.
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Pero, la iniciativa despertó el debate. Informan en El Confidencial que la estrategia, analizada en un estudio publicado en la revista científica Remote Sensing, abrió un cruce de opiniones de corte internacional “sobre su eficacia real frente al calentamiento”.
La extensión de los glaciares en China retrocede un 26 % con respecto a los años 60
La ciencia resalta que “sin una reducción global de los gases de efecto invernadero, las mantas funcionan como un freno temporal y como un recurso que evidencia la magnitud del deshielo, pero no como una solución definitiva”.
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Mantas geotextiles para los glaciares
La idea de cubrir glaciares con mantas geotextiles “parte de una idea física sencilla”.
La lógica es: “si el glaciar absorbe menos energía, se derrite más lentamente”, expresa Gizmodo.
Explica El Confidencial que “al instalar geotextiles reflectantes sobre la superficie del hielo, se reduce la absorción de radiación solar y se incrementa el albedo (proporción de luz que refleja respecto a la total recibida)”.
Además de las mantas, están probando usar nanomateriales que pueden reflejar hasta el 94% de los rayos solares, según el medio Sichuan Online.
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Siendo así, “los científicos buscaban ralentizar la pérdida de masa glaciar en regiones especialmente sensibles al aumento sostenido de las temperaturas”.
Un caso documentado
En China se efectuó una prueba en el glaciar Dagu, ubicado en la provincia de Sichuan.
En 2019, “investigadores de la Academia China de Ciencias cubrieron aproximadamente 500 metros cuadrados de hielo con estas mantas durante el verano”.
Detalla Gizmodo que la intervención se mantuvo activa durante dos meses y medio, “el período más crítico para el derretimiento”.
Las mantas -explican- “no enfrían el hielo directamente. Lo que hacen es modificar su relación con la energía solar”.
Al ser blancas las mantas, “aumentan el albedo, es decir, la capacidad de reflejar la luz. Cuanta más radiación se refleja, menos energía se transforma en calor sobre la superficie”.
¿Qué detallaron en el experimento?
Informa Gizmodo que “cuando retiraron las mantas, el resultado fue inmediato y medible: el hielo protegido era hasta un metro más grueso que las zonas cercanas que quedaron expuestas”.
Los resultados, “al menos a pequeña escala, son visibles: en las áreas protegidas, el hielo conserva mayor espesor y la tasa de deshielo disminuye”, refuerzan en el site Economía Sustentable.
Sin embargo, alertan: “La técnica plantea un límite evidente: funciona de manera local, pero no ataca la causa de fondo del problema”.
El problema, anota Gizmodo, es evidente: “el beneficio termina exactamente donde termina la manta”.
Debate abierto
“La técnica funciona, pero no es escalable al ritmo del calentamiento global”.
Cuando se calentaba el debate internacional, los puntos expuestos, según reseña Gizmodo, fueron:
- En el planeta existen más de 250.000 kilómetros cuadrados de glaciares.
- Instalar a gran escala necesitaría “una infraestructura permanente, personal especializado y una reposición constante de materialess.
- Consideran que los costos son una barrera no menos importante.
Señalan que las mantas geotextiles deben colocarse y retirarse cada temporada, se degradan con el tiempo y, si no se gestionan correctamente, pueden convertirse en residuos ambientales. (I)