La temporada invernal en el país plantea desafíos para la conservación de las viviendas. Las precipitaciones intensas pueden saturar los sistemas de drenaje e inundar zonas urbanas en cuestión de minutos, como ha ocurrido en Guayaquil.
Sectores como Las Orquídeas y Mucho Lote registraron algunas de las mayores afectaciones, con acumulaciones de agua que superaron el metro de altura y provocaron daños en las viviendas y pérdidas de enseres.
Frente a este escenario, el agua puede ingresar por pequeñas fisuras, juntas deterioradas y puntos vulnerables de techos y paredes. Para evitar daños estructurales y reparaciones costosas, los especialistas recomiendan implementar un mantenimiento preventivo de las viviendas.
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Los arquitectos Sebastián Prado y Mario Suntaxi, junto con Wladimir Castro, docente de la Universidad de las Américas y director del proyecto internacional Sumbio, explican cuáles son las principales fallas constructivas y qué medidas pueden aplicarse para proteger las casas.
Familias afectadas por las lluvias en Guayaquil fueron trasladadas a dos alojamientos temporales
Diagnóstico y fallas
El primer paso para resguardar un inmueble se inicia en saber cómo influye el diseño arquitectónico en la evacuación de las aguas pluviales, y para esto Suntaxi explica que el tipo de cubierta determina en gran medida la susceptibilidad a sufrir humedad.
“Hay viviendas que tienen cubiertas abiertas, por decirlo así, porque tienen una caída libre donde el caudal de agua es más directo: cae por los cuatro lados; tiende mucho menos a sufrir un tipo de filtraciones, porque el agua está en su caudal natural. Cuando hay un tipo de diseño donde la cubierta es perdida, oculta, ahí es donde ocurre mayormente el tema de filtraciones”, expone.
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El arquitecto también cuestiona la idea de que las losas macizas de hormigón están libres de filtraciones. Por el contrario, advierte que requieren inspecciones frecuentes debido a que los movimientos sísmicos y los asentamientos pueden provocar fisuras.
Además de los techos y las losas, Suntaxi enumera otro detalle como parte del diagnóstico y es la inclinación insuficiente en techos metálicos o de fibrocemento. Cuando la pendiente es demasiado leve, dificulta la evacuación del agua, provocando un “efecto piscina” que puede filtrarse por los traslapes y las uniones entre planchas.
Por eso, los detalles del diseño arquitectónico son claves para prevenir filtraciones, señala Castro. El especialista explica que las edificaciones deben incorporar elementos constructivos que faciliten la evacuación del agua, como goteros, pendientes en los filos de las ventanas y cubiertas adecuadas.
“Escoger materiales con especificaciones de protección UV, juntas para gestionar dilatación-contracción de materiales o la inclusión de elementos que atenúen esa incidencia solar. Luego el error se consolida en la construcción sin dirección técnica y sin mano de obra calificada”, cuestiona.
Por su parte, Prado advierte que las condiciones ambientales también aceleran el deterioro de las cubiertas. La humedad, la radiación solar intensa y las variaciones térmicas desgastan progresivamente los materiales, un problema que se agrava por la falta de mantenimiento preventivo.
“En Ecuador encontramos diferentes tipos de cubiertas y condiciones climáticas, por lo que no existe una única solución para todos los techos. Antes de realizar cualquier trabajo de impermeabilización es necesario identificar el origen de la filtración”, afirma.
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Para identificar los fallos de manera temprana, los profesionales señalan los puntos críticos e indicios de deterioro:
- Grietas y fisuras estructurales: Aberturas reducidas en losas, mampostería o paredes que permiten el ingreso progresivo de agua ante lluvias prolongadas.
- Juntas y uniones deterioradas: Pérdida de estanqueidad en los encuentros entre paredes y cubiertas, así como en el contorno de tragaluces, tuberías, antenas y pasadas de cubierta.
- Canaletas, sumideros y bajantes obstruidos: Acumulación de hojas secas, tierra o residuos que frenan la escorrentía libre y causan desbordamientos interiores.
- Zonas de empozamiento permanente: Acumulación prolongada de agua sobre losas o techos planos que degrada los materiales impermeables y abre vías de agua.
- Defectos de diseño en fachadas: Ausencia de goteros, desniveles inadecuados en los filos de las ventanas y falta de juntas para absorber la dilatación térmica de las superficies.
- Señales interiores de humedad: Manchas oscuras en cielo rasos, pintura englobada con ampollas, moho visible u olores persistentes, los cuales advierten que el agua ya afectó la estructura o las canalizaciones eléctricas.
Recomendaciones de mitigación
La magnitud de las lluvias exige medidas de mitigación que superen los parches temporales y aseguren la conducción de los caudales pluviales, dice Suntaxi, quien asegura que las precipitaciones no son normales como el golpe a una puerta, sino más bien como si se estuviera echando agua con una manguera.
“Entonces, el agua te busca el espacio mínimo para entrar y es importante que todas las juntas, tanto de ventanas como de puertas, estén completamente selladas”, indica.
Prado coincide y añade que los arreglos superficiales de última hora no son la solución porque, a su juicio, solo ocultan el problema de manera temporal sin corregir su origen.
“Una intervención inadecuada puede dificultar la identificación de la filtración, afectar la adherencia de otros materiales o generar ‘puntos ocultos’ para el ingreso de agua”, apunta.
Asimismo, Castro subraya la urgencia de gestionar los grandes volúmenes de flujo de agua en los exteriores de las propiedades para no sobrecargar las redes públicas: “Los jardines son esenciales; deben ayudar a gestionar el agua lluvia, recordando que el cambio climático propone que cada vez va a llover más cantidad en menor tiempo. Enviar todo al sistema de desalojo es imposible. Aislar los elementos de la edificación del contacto con agua es muy importante; se puede ir por zanjas o por el uso de impermeabilización”.
Los especialistas consideran otros detalles para tener en consideración:
- Sellado de puertas y ventanas: Aplicar siliconas o poliuretanos resistentes a la radiación UV en las juntas de los marcos. En ventanas de aluminio, verificar que los rieles posean sus orificios de desfogue totalmente limpios para evitar que el agua rebase hacia el interior de las habitaciones.
- Limpieza y mantenimiento de drenajes: Limpiar frecuentemente canales y rejillas. Garantizar una pendiente mínima del 1 % en áreas accesibles y del 2 % en áreas inaccesibles y canales. En el trazado de tuberías de evacuación, evitar giros abruptos y utilizar codos o accesorios a 45 grados para acelerar el flujo del agua.
- Revisión de canaletas y terrazas: Realizar pruebas vertiendo agua en canales superiores y terrazas para comprobar la velocidad de desfogue. Si el agua se frena o estanca, introducir guías de alambre flexible para extraer hojas o sedimentos.
- Reparación de grietas y fisuras: Para fisuras que comprometen paredes interiores o exteriores, emplear masillas sintéticas de secado rápido. Esto sella la grieta en el día, impidiendo que el agua ingrese a los ductos eléctricos o destruya el enlucido antes de pintar.
- Elección de impermeabilizantes: Emplear cintas asfálticas de sellado para atender goteras puntuales en juntas y fisuras. Para superficies más amplias, utilizar asfaltos modificados (láminas asfálticas, cemento asfáltico), pinturas elastoméricas o membranas de PVC, preparando la superficie adecuadamente y siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Control del agua en jardines y patios: En patios y áreas exteriores, verificar que los pisos tengan una pendiente que dirija el agua hacia los drenajes y la aleje de las paredes y accesos de la vivienda. También se pueden incorporar superficies permeables y zanjas de drenaje francés, según las condiciones del terreno.
- Elegir días secos para las reparaciones: Antes de pintar fachadas o realizar reparaciones mayores, revisar el pronóstico del tiempo y programar los trabajos durante un periodo de tres a cuatro días sin lluvias. Esto permitirá que los materiales se sequen correctamente y tengan una buena adherencia. (I)





