Hace 58 años, un bombardero B-52 estadounidense, que partió de Nueva York, se estrelló en Groenlandia, exponiendo el riesgo nuclear en el Ártico.

El avión, con nombre en clave HOBO28, formaba parte de una misión rutinaria del programa “Chrome Dome”, que mantenía bombarderos armados en vuelo permanente para garantizar una respuesta inmediata ante un posible ataque soviético, explican en AS.

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Accidente de bombardero con bombas nucleares

Los hechos ocurrieron el 21 de enero de 1968, cuando “la Guerra Fría se intensificaba significativamente”.

“Ese día, un bombardero estadounidense B-52G Stratofortress, con cuatro bombas nucleares a bordo, se estrelló contra el hielo marino del fiordo de Wolstenholme, en el extremo noroeste de Groenlandia, uno de los lugares más fríos del planeta”, recuerda Air Force Times.

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Ninguna de las bombas detonó, indica AS. El accidente aéreo dejó un muerto.

Un bombardero B-52 Stratofortress. Imagen referencial del site de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos

Durante el trayecto, “una falla en el sistema de calefacción llevó a un error humano crítico: la ventilación fue bloqueada con cojines de espuma para combatir el frío extremo. Minutos después, los sorprendió un incendio a bordo que llenó la cabina de humo y dejó inutilizados los sistemas electrónicos”, amplía el medio.

Ante la emergencia, dado que el humo se volvió tan denso, la tripulación tuvo que eyectarse.

“Seis de los siete tripulantes saltaron en paracaídas antes de que el avión se estrellara en el fiordo helado, a 11 kilómetros al oeste de la Base Aérea de Thule, la base militar más septentrional de Estados Unidos, a 1.125 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico”, describe Air Force Times.

Es en AS donde apuntan que uno de los tripulantes “murió al golpearse durante la salida”.

Polémica por armas nucleares

En ese entonces, Groenlandia era territorio danés.

Las armas nucleares del HOBO 28 “eran en realidad bombas de hidrógeno”, detallan en Air Force Times.

Groenlandia estaba “oficialmente declarada zona libre de armas nucleares”.

Pero, señalan los medios, “documentos desclasificados demostraron que Estados Unidos almacenaba y sobrevolaba la isla con armamento nuclear desde la década de los años 50, con el conocimiento tácito del Gobierno danés”.

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Los señalamientos fueron “negados públicamente”. Sin embargo, en los años noventa reventó el escándalo conocido como “Thule-Gate”.

Desde OK Diario difunden que en los ‘60, “Estados Unidos violó acuerdos con Dinamarca al transportar armas nucleares a la isla, lo que dio lugar al “Thule-Gate”.

Y resaltan que el interés por Groenlandia “resurgió con la reelección de Donald Trump, quien, más allá de su valor geoestratégico, veía en la isla una fuente crucial de minerales raros como el cobalto, esenciales para la tecnología moderna”.

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Señalan que “uno de esos vuelos ilícitos había provocado la contaminación radiactiva de un fiordo. La radiactividad se liberó porque las ojivas nucleares se habían visto comprometidas. El impacto del choque y el incendio posterior rompieron las armas y liberaron su contenido radiactivo, pero afortunadamente no hubo detonación nuclear”.

La limpieza y el misterio

La polémica fue hasta el final.

Estados Unidos quería dejar que los restos del bombardero se hundieran en el fiordo y permanecieran allí, pero Dinamarca no lo permitió, informa Air Force Times.

Pero, Dinamarca quería que todos los restos se reunieran de inmediato y se trasladaran, junto con todo el hielo contaminado radiactivamente, a Estados Unidos.

Explica que “se identificaron las placas de hielo con contaminación radiactiva con contadores Geiger y otros tipos de medidores de radiación. Se recogieron todos los restos y el hielo que mostraba alguna contaminación se cargó en tanques sellados”.

Asegura Air Force Times que “se contabilizó casi todo el avión”.

Sin embargo, pese al tiempo transcurrido, sigue siendo un misterio lo que sucedió con un cilindro de etapa secundaria de uranio y deuteruro de litio, los componentes del combustible nuclear de una de las bombas.

No se encontró en el hielo y sostienen que tampoco se ubicó cuando procedieron a un barrido del fondo marino con un pequeño submarino.

Informes técnicos sugieren que el material pudo haberse derretido a través del hielo y quedar atrapado en el fondo marino.

AS

Sin embargo, estudios posteriores señalan que en la zona aún se detecta radiación.

(I)

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