En la aldea de Zhuyuan, China, hay un edificio que todos reconocen. No solo por el número de pisos, sino por la cantidad de personas que viven allí y porque además son de una misma familia.
La edificación, con 15 pisos o plantas, tiene 22 apartamentos. La idea de construirlo fue que los familiares -100 en total- vivieran bajo el mismo techo, pero que cada núcleo, a la vez, conservara cierta independencia.
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En Zhuyuan, según El Imparcial, los edificios tienen seis pisos máximo. Claro que el que da abrigo a los 100 miembros de la familia Zhou se lleva las miradas de propios y visitantes.
Son cuatro generaciones de los Zhou los que hacen vida en ese inmueble, que se construyó durante diez años.
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La familia ocupa del segundo al duodécimo piso, informa El Imparcial al detallar la estructura.
Cada planta tiene dos áreas de aproximadamente 200 metros cuadrados.
Realmente, recogen medios que citan a Infobae, “durante la semana viven de forma permanente alrededor de 30 familiares, principalmente adultos mayores y menores de edad, ya que muchos jóvenes trabajan fuera de la aldea”.
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Para esa juventud, el inmueble es siempre “un punto de regreso”: un lugar al que siempre se puede volver.
Qué tiene el edificio
La edificación tiene en la planta baja un almacén de alimentos y zona de juegos para los niños. Al principio, iba a tener locales comerciales allí.
- 22 apartamentos amplios distribuidos entre el segundo y el duodécimo piso
- Espacios comunes para juegos, almacenamiento y convivencia
- Estacionamiento subterráneo
- Ascensor y un par de sótanos, para los autos y bicicletas eléctricas.
Cómo surgió la idea de vivir en un edificio así
Dos hechos llevaron a pensar en un inmueble con esas características:
1) La vivienda original ya no era suficiente y los espacios para los niños eran pequeños.
2) Cada familia buscaba vivir en casa independiente, pero unidos apostaron por “compartir un mismo inmueble, con departamentos individuales, pero bajo el mismo techo”.
Unidos
Para el patriarca Zhou, el edificio representa las raíces.
Hoy, las familias -una a una- tienen su propio espacio, “pero el edificio mantiene viva la convivencia intergeneracional”.
Los gastos comunes se definen entre todos los miembros, indican los medios.
Un gran condominio familiar. Los parientes en reuniones toman las decisiones sobre el uso de espacios compartidos, el mantenimiento del ascensor y la limpieza se toman en reuniones.
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Al inmueble lo llaman en la zona el “gran edificio dorado”. Pudo construirse “en un momento en el que las normas locales permitían todavía este tipo de altura en vivienda rural”, manifiesta EcoNoticias.
No tiene cabida la división para los parientes de Zhu, quien resalta: “la disciplina y la tradición familiar han sido muy relevantes para evitar conflictos”. (I)