Algunas personas tienen la capacidad de transmitir cercanía y confianza a su entorno desde el primer momento; incluso, parece que irradian una energía positiva que se hace difícil ignorar.

De acuerdo al portal Gizmodo, esto va más allá de los buenos modales, de hecho, son pequeños gestos cotidianos que, aunque pueden pasar desapercibidos, hacen la diferencia en cuanto a la calidad de las relaciones humanas.

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La psicología determinó que hay ocho comportamientos que pueden generar simpatía genuina y construir vínculos sólidos y duraderos.

Los ojos desempeñan un papel muy importante en la comunicación verbal | Foto: Freepik

Ocho sencillos gestos que abren puertas

Contacto visual que transmita interés:

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No, no es mirar fijamente o tratar de impresionar a alguien, más bien se trata de transmitir presencia al ver al interlocutor de manera relajada y cálida. El mensaje que recibirá es:

  • “Estoy aquí contigo.”
  • “Valoro lo que dices”.
  • “Tienes mi atención.”

La psicología se refiere a esto como resonancia atencional, que es la sensación de ser “encontrado” psicológicamente por otra persona.

Usar el nombre de alguien de forma natural en una conversación:

Los nombres son profundamente personales. De hecho, cuando alguien dice el nombre de su interlocutor, activa vías neuronales asociadas con el reconocimiento, la seguridad y la pertenencia, reseña Geediting.

Pequeños reconocimientos que hagan a las personas sentirse vistas:

El ser humano anhela ser reconocido en pequeñas cosas cotidianas. No es necesario grandes cumplidos ni elogios exagerados, a veces solo basta con tomarlo en cuenta.

Hay agradecimientos simples como:

  • “Te agradezco que hagas eso”.
  • “Buen punto, no lo había pensado así”.
  • “He notado que has estado trabajando duro últimamente”.

Son microvalidaciones son muy poderosas, ya que dan la sensación de oxígeno emocional.

Sonreír genuinamente:

Sonreír es una de las señales sociales más simples y universales que puede tener el ser humano. La sonrisa genuina no es amplia, exagerada o muy enérgica, más bien es sutil y cálida.

Según la psicología, sonreír auténticamente activan los músculos que rodean los ojos (sonrisa Duchenne), comunicando sinceridad al instante.

Permitir a otros terminar sus ideas sin apurarlos:

Dejar que alguien termine una frase puede llegar a tener un impacto muy positivo, y es que en la actualidad se ha convertido en una acción cada vez menos frecuente, pues muchos escuchan solo el tiempo necesario para responder, no el suficiente para comprender.

Dar este espacio a alguien para que pueda expresarse plenamente, aun cuando haga pausas, divague o le cueste articular, transmite que se tiene respeto por el mundo interior de la otra persona.

Ayudar en silencio:

Ayudar en silencio, sin fanfarrias, sin esperar elogios o atención, es un gesto pequeño que puede llegar a tener un gran impacto emocional que puede comunicar interés en la otra persona.

Reírse fácilmente:

Reírse es una de las maneras más simples de tener cercanía social, claro, cuando se trata de una risa cálida y nunca a expensas de otra persona.

Quienes se ríen con facilidad y que incluso se pueden reír suavemente de sí mismos, transmiten accesibilidad, humildad y apertura emocional.

Prestar atención completa en pequeñas dosis:

No es necesario mostrarse hiperactivo para que una conversación pueda fluir. El secreto está en la calidad de la atención que se presta: pequeños estallidos de plena presencia.

Acciones como:

  • Poner el teléfono boca abajo cuando alguien empieza a hablar.
  • Girar el cuerpo ligeramente hacia el interlocutor.
  • Dar atención concentrada en pequeñas dosis antes de responder.
  • Responder reflexivamente y no automáticamente.

Al hacerlo, la persona transmite respeto, interés, calor y madurez emocional, lo que hace a la otra persona sentirse valorada.

(I)

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