Gargantilla de filigrana en plata 925 con esmaltado a mano. Captura la esencia de la flor pensamiento, con sus pétalos delicados y su centro vibrante. Foto: Cortesía

La rica biodiversidad de la naturaleza del Austro ecuatoriano, con orquídeas, hojas, flores y más, es la fuente inagotable de inspiración para Senén Villa, uno de los fundadores de Shema Joyería, quien aprendió la técnica de la filigrana a los 15 años en el taller de su familia. Con el tiempo perfeccionó su habilidad y comenzó a trabajar de manera independiente. Junto con su esposa, Mariela Zúñiga, han desarrollado una línea de joyas que destacan por su originalidad y calidad, convirtiendo cada pieza en una obra de arte atemporal.

Aretes de orquídea oneida en plata con perla dorada. Foto: Cortesía

“Rescatamos la técnica ancestral de la filigrana, patrimonio cultural de nuestro cantón, Chordeleg, y la fusionamos con la belleza natural para crear piezas únicas y auténticas. El objetivo es preservarla, en señándola a futuras generaciones para que siga viva y sea un legado para nuestra comunidad”, dicen los artesanos, quienes se diferencian por innovar: “Pintamos cada joya a mano para incorporar colores vibrantes y detalles únicos. Este toque especial asegura que cada pieza sea tan única como quien la lleva”. (I)

Collar de orquídeas con perlas naturales sin esmalte. Foto: Cortesía