“Mientras muchos están abriendo regalos, yo estoy en Mumbai (India) tratando de respirar sin que me duela el alma”.
Quien habló así, la noche del 24 de diciembre de 2025, fue Melissa Gaona, una mujer colombiana que durante años buscó ganarle al dolor, a la endometriosis.
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Fue tanto su padecimiento que pidió la eutanasia y se la negaron.
“No puedo respirar, me desmayo del dolor”, dice en uno de los videos en los que ha hablado de su padecimiento.
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En la carta de solicitud de la eutanasia contó que ya la habían operado más de cinco veces, que probó todos los medicamentos, hizo todo lo que le indicaron, pero que el dolor la superaba, al punto de impedirle comer, caminar, dormir y hacer sus necesidades fisiológicas, explican en redes sociales.
¿Qué es endometriosis? La enfermedad que afecta a al 10% de las mujeres en el mundo
Según Somos Jacaranda, que cita a Gaona, los médicos le habrían dicho que era poco lo que podían hacerle. Plantearon una “cirugía quizás muy abrasiva, pero no eficaz para quitarle el dolor”.
El dolor no viene solo
De tantos fármacos le dijeron que se había vuelto “alérgica a los opioides”.
Melissa “no recuerda un solo día en los que haya tenido un descanso”. El dolor, narran en un video del espacio Los Informantes, es “inimaginable y está las 24 horas, los 365 días del año”.
El dolor no venía solo. Con él, muchos días había episodios de náuseas y vómitos.
Melissa nació en Bogotá y el próximo 20 de marzo cumplirá 26 años. Es la menor de 3 hermanos.
A los 18 meses, expone la mamá a Los Informantes, comenzó a presentar vómitos y le diagnosticaron apendicitis, luego… peritonitis. Fue operada. A los cinco años volvieron los vómitos y con el desarrollo el dolor se hacía extremo.
A los 15 años, ante el dolor de los cólicos menstruales, un médico sugirió terapia hormonal por lo que implantaron en un brazo “un dispositivo de planificar (anticonceptivo)”.
Así se hizo y hasta febrero del 2020 tuvo dolor y vómito moderados, narra su madre.
De acuerdo con Los Informantes, Melissa, en ese tiempo, pudo hacer cursos, fue repostera y empezó a estudiar para ser una profesional de la medicina.
Tuvo que abandonar la carrera porque volvió el malestar y aplazaba los estudios.
Isquemia cerebral
El 18 de febrero de 2020, Sandra Gaona recibió una llamada en la que le informaban que su hija estaba en grave estado en un hospital. A la madre le informaron: presenta una isquemia cerebral.
Sobrevivió y durante un año estuvo en terapias para volver a caminar y a hablar.
Los médicos sugirieron retirarle el dispositivo de terapia hormonal y los dolores recobraron su intensidad.
“Yo me decía: ‘Meli, tienes que ganarle a esta enfermedad. Quería verme fuerte, me maquillaba… no quería que me tuvieran lástima", señala al espacio informativo.
Lamenta que algunas la trataran de hipocondríaca. “Creían que estaba exagerando”, dice la joven, a quien -asegura- médicos le expresaban que era un asunto psicológico.
Diagnóstico de endometriosis y operación
Hace dos años, en una cirugía exploratoria, le diagnosticaron endometriosis grado 4, indican en Los Informantes.
Tenía afectados su intestino, vejiga y uretra, agregan.
¿Qué significa tener endometriosis grado 4?
Melissa, a finales de 2025 fue operada en la India. El 24 de diciembre dijo que hacía tres días su cuerpo había sido reconstruido.
“El dolor del postoperatorio me golpeó (…) pero por primera vez siento que tiene fecha de vencimiento. Me duele porque me estoy curando, no porque me estoy rompiendo”, contó.
Melissa habló con esperanza.
Sin embargo, a mediados de enero el dolor regresó con fuerza. En las redes de Melissa apareció Mateo, su pareja y dijo: “Sé que muchos se preguntan: “Si ya la operaron, ¿por qué el dolor sigue siendo tan fuerte?. La respuesta es: sensibilización central".
Explicó que las adherencias “estuvieron pegadas a sus nervios tanto tiempo que estos quedaron ‘despiertos’, enviando señales de dolor aunque la enfermedad ya se fue. Además, nuestra guerrera sigue luchando contra una discopatía en la columna, vejiga neurogénica (disfunción de la vejiga causada por un daño neurológico) y otras secuelas fuertes”.
Pasaron días de silencio. Fueron largos. sin embargo, esta semana, aún desde una cama hospitalaria a Melissa se le vio sonreír para anunciar, junto a su pareja: “La cirugía fue un éxito. Se retiró el 100% de la enfermedad. Pero la recuperación requiere un equipo y Dios nos ha enviado a los mejores”.
Aún, claro está, debe seguir terapias y tratamientos. Recordó, junto a Mateo, que está una cuenta en la plataforma GoFundMe: Una vida sin dolor para Melissa.
“Carita feliz”
Su rostro, sin dolor, y una voz con energía lo comentan en redes:
Dafne: “Woow, Meli tu carita, por fin puedo verte con una carita feliz y relajada”.
Sofía: “Qué alegría ver por fin paz en tu rostro”.
Mónica Rodríguez: “Me alegra tanto, tanto. Mereces vivir sin dolor, tranquila y feliz”
Mateo, su pareja, agradece las donaciones y que quieran tanto a su ‘guerrera’.
Y una nueva Melissa reitera: “La endometriosis ya no forma parte de mi cuerpo. Estoy libre de ella”. (I)