Se habla de la ampliación de la Reserva Marina de Galápagos, de la pesca artesanal, la industrial del continente, de los chinos, la crisis que vive la provincia porque no hay circulante con la pérdida de trabajos a raíz de la pandemia, del riesgo de Covid-19, esto se suma a la crisis del país y mundial, al cambio climático, la sobrepesca en general. Un amigo dijera que son las diferentes capas de una cebolla, y cómo quisiera yo lograr referirme de manera clara al problema en su conjunto y, sobre todo, encontrar soluciones.

Y si bien el querer más nos motivó a evolucionar como especie, pues sigamos haciéndolo y entendamos que nuestra supervivencia actual depende de cambiar de actitud".

Sería como hallar la salida a la injusticia social, al sistema económico global que nos sume en un consumismo aterrador, productor de materiales que jamás lograrán reutilizarse, como los plásticos aluminados. Evitar por fin el desperdicio de recursos, que un tercio de la comida del planeta termina en botaderos, convirtiéndose en fuente significativa de gases efecto invernadero. Asuntos aparentemente distintos y, sin embargo, productos de lo mismo: la eterna insatisfacción humana.

Y si bien el querer más nos motivó a evolucionar como especie, pues sigamos haciéndolo y entendamos que nuestra supervivencia actual depende de cambiar de actitud. La selección natural nos hizo insatisfechos por naturaleza, raíz de nuestra eterna búsqueda y, por tanto, continuo crecimiento, expansión y creatividad. Pero sabemos que estamos llegando al límite, el planeta no podrá mantenernos si seguimos siendo los mismos.

Vamos aprendiendo que el secreto para el contentamiento tanto individual como colectivo (podría llamarlo felicidad), depende de ir un poco contra nuestro instinto de desear ilimitadamente, y contentarnos con el momento presente, y con la justicia de compartir. Y no como acto cristiano de entrega sacrificada y puramente altruista, sino con la inteligencia de un cerebro altamente evolucionado, de manera consciente y organizada.

Entonces, volviendo a Galápagos y sus múltiples capas de cebolla, donde se discute si se debe ampliar o no la Reserva marina, pido objetividad, pensar en el largo plazo, y en el beneficio colectivo, no solo de provincia, sino de país y de planeta.

Me queda claro que los pescadores industriales del continente se niegan a la ampliación, porque perderían áreas de pesca".

Ciento treinta y nueve organizaciones nacionales e internacionales hacen un llamado al gobierno del Ecuador, que a través de su presidente Lenín Moreno y en el año 2019 ante la Cumbre de Cambio Climático, se comprometió a contemplar la ampliación de la Reserva Marina de Galápagos. Presentan argumentos científicos y técnicos de varios años de estudio. Se ha constatado en más de 124 reservas marinas a nivel mundial que estas ayudan a incrementar la cantidad de organismos vivos comerciales y no comerciales, que sirven como semillero, y aseguran los stocks a largo plazo, para garantizar la soberanía alimentaria de los países.

Lo que no entiendo son los motivos por los que los pescadores artesanales de Galápagos no desean la ampliación".

Me queda claro que los pescadores industriales del continente se niegan a la ampliación, porque perderían áreas de pesca. Actualmente pueden laborar fuera de las 40 millas de la Reserva de Galápagos creada en 1998, beneficiándose del efecto de derrame que genera la misma reserva; además cuentan con la ventaja de que, de 40 a 200 millas, es zona económica exclusiva del Ecuador, es decir, se evita la competencia con flotas de otras nacionalidades.

Lo que no entiendo son los motivos por los que los pescadores artesanales de Galápagos no desean la ampliación. He escuchado las exposiciones de Grace Unda, su representante ante la Comisión de Soberanía Alimentaria, y no alcanzo a comprender sus argumentos. Habla de que el sector pesquero ha sido discriminado, pero no indica en qué se perjudicarían de ampliar, y para uso de ellos mismos, la Reserva Marina.

La discusión debería seguir, siempre con evidencia y soporte científico, para llegar a un acuerdo consensuado y por el bien colectivo, que el mar no es propiedad de unos o de otros, es patrimonio universal, y ya no somos los humanos de antes, al menos no deberíamos serlo si aspiramos a nuestra supervivencia a largo plazo. (O)