A los 59 años, el esbelto y canoso Reed Hastings sigue siendo una especie de misterio en la industria que domina, el entretenimiento por streaming. Netflix, empresa que comenzó en 1997 como un sistema de entrega de películas, es hoy una de las fuerzas más poderosas en las producciones audiovisuales, aunque su éxito se cocinó por años en silencio.

“Quizás todo se resume a tus padres”, comentó Hastings en una entrevista ofrecida a The New York Times. Su madre se casó con un abogado que más tarde trabajó en la administración del presidente estadounidense Richard Nixon, y a quien le repugnaba el mundo de la alta sociedad y enseñó a sus hijos a despreciarlo. Así que Reed creció pensando que era bueno distanciarse de las élites y evitar todo tipo de pretensiones.

Con ese mismo espíritu, Reed y su equipo construyeron una plataforma que logró “embotellar el sol” del entretenimiento y que, mientras todas las industrias del mundo luchan por sobrevivir este año, Netflix se alza victorioso sobre la pandemia y también sobre sus otros competidores (e imitadores). “Todos estaban dormidos durante el ascenso inicial de Netflix”, dijo el empresario de televisión Barry Diller sobre sus compañeros magnates de Hollywood. “Ahora su éxito los ha despertado, pero ya se les escapó y no se recuperará. Perdieron hegemonía sobre toda una industria”.

En ese punto de fama, los empresarios normalmente gravitan hacia Hollywood en busca de estatus y glamur, pero Hastings es de esas raras criaturas que nunca serán seducidas. Quizás su mayor ostentación fue posar en un Porsche en 1995 para la portada de la revista USA Today, cuando era un ejecutivo de tecnología, pero pronto dejó de lado esa imagen a la que califica hoy de inmadura, vendió el Porsche a favor de un Toyota Avalon (ahora conduce un Tesla). Tampoco quiere ser el centro de atención en la compañía y se apoya completamente en personas como Ted Sarandos, director de contenidos de Netflix, una de sus alianzas más exitosas y productivas. “Ted es el corazón y el alma de nuestro contenido”, expresó.

Publicidad

Incluso es menos pretencioso que otros millonarios. “Elon Musk es una persona 100 veces más interesante que yo. Yo solo haría las tareas básicas de una manera sobresaliente, pero Elon es simplemente increíble, es un revolucionario en todas las dimensiones”, continuó diciendo en su entrevista para The New York Times. “Nunca seré Steve Jobs, la persona brillante y creativa”, dice.

Reed está convencido de que cualquier área que se mantiene a puertas cerradas es sinónimo de que existen cosas ocultas y por eso no tiene una oficina ni un cubículo con cajones bajo llave, ni siquiera en las modernas oficinas de Netflix. Puede pedir una sala de conferencias cuando la necesite, pero prefiere hablar con las personas mientras camina. Aunque sí disfruta de compartir las áreas comunes. “Hace su propio capuchino en las máquinas y no tenemos comedores privados en nuestra oficina de Hollywood”, dijo uno de sus colegas de Netflix. “Él y Ted comen en la cafetería al igual que todos los demás”.

Su esencia, revelada

El pensamiento que guía a Netflix se analiza en detalle en el nuevo libro de Hastings, escrito con Erin Meyer, La regla es que no hay reglas: Netflix y la cultura de la reinvención.

La publicación nace del Netflix Culture Deck, un documento de 127 diapositivas que Hastings puso en línea en 2009 y que fue aclamado en 2013 por un artículo de la revista GQ como “el documento más importante que jamás haya salido de Silicon Valley”. Para Hastings es esencial en su revolución, pues resume las prácticas que se fomentan en la compañía y lo que se descarta con rapidez.

Netflix paga mucho dinero y quiere a cambio lo que llama “alta densidad de talentos”, que significa solo estrellas, no gente promedio. Los empleados que son calificados como solo adecuados, la compañía es muy generosa al dejarlos ir.

Pero asimismo se anima a los colaboradores a criticar a los que están por encima y por debajo de ellos en cualquier momento. Los miembros del equipo deben cultivar la disensión y socializar nuevas ideas. Las fallas deben ser puestas al sol, comentadas abierta y frecuentemente.

Publicidad

Según reseña la revista Variety, la publicación anima también a los gerentes a conocer el “valor de mercado” de los miembros de su equipo y a darles aumentos de forma proactiva para que no abandonen el barco. “Cuesta mucho más perder gente y contratar reemplazos que pagar un poco de más”, precisa.

En su libro, Hastings escribe que todas las reglas se aplican también a él: “Les digo a mis jefes, a la junta directiva, que no se me debe tratar de manera diferente. No deben esperar a que me equivoque para reemplazarme”. Y añade: “Me motiva tener que ganarme mi puesto todos los días y trato de seguir mejorando para mantenerme por delante”.

La expansión de Netflix

Hastings imagina que dentro de quince años, Hollywood dejará definitivamente de ser la capital de las producciones audiovisuales y que esta riqueza de contenido se distribuirá en otros países y ciudades como Vancouver, Londres o Atlanta. “Todo lo opuesto a pertenecer exclusivamente a Hollywood”.

Oficinas de Netflix en Los Ángeles.

Esta visión se ha insertado también en la estrategia de Netflix para otras regiones, incluyendo Latinoamérica. Uno de sus proyectos más recientes fue Frontera Verde, estrenada en 2019 y que se filmó en la Amazonía colombiana.

Como una forma de apoyar a la comunidad que los acogió durante el rodaje, desarrollaron, junto con la Fundación Ficamazonía, un curso intensivo de narración audiovisual de cinco semanas para los lugareños. El objetivo era enseñar los fundamentos del cine, tanto técnicos como conceptuales y estéticos, y las prácticas culminaron con la creación de dos cortometrajes (La Puzanga y Árbol de vida y muerte) que se estrenaron en Netflix el 2 de octubre de este año.

“Mientras seguimos contando historias de esta región, queremos seguir trabajando con profesionales de la zona y, además —a través de programas como este—, sembrar las semillas de la próxima generación de cineastas; ellos serán los más indicados para contar los relatos sobre este lugar tan excepcional en el que viven”, resume su sitio de prensa.

La visión de Reed no tiene fin.