Tengo 6 años de casada. Mi esposo y yo tenemos 41 años de edad y siempre me ha preocupado que él no pueda aguantar las bromas cuando estamos con otras personas. Toma las cosas a título personal, como si se quisieran burlar de él. Se desquita o desahoga conmigo y muchas veces terminamos discutiendo, y yo, llorando, hasta el punto de hablar de separación. Mi esposo es callado, disfruta de estar solo, no le gusta relacionarse con otras personas o tiene dificultad para hacerlo. No sé qué hacer para ayudarlo, me gustaría que sea más extrovertido. Lo que más le molesta es que le hagan bromas sobre su silenciosa forma de ser, no le gusta que le digan eso, se enciende. Todo esto ha limitado su desarrollo personal, pues ese fue el motivo por el cual se retiró de la universidad. En la actualidad, estamos terminando un curso, y allí también hay cosas que no le gustan. Me inscribí para ayudarlo, porque él quiere volver a estudiar, y me da mucho gusto, pero también le he recordado sobre su comportamiento en grupos. ¿Qué nos aconsejan para mejorar y que él se pueda desarrollar a plenitud?

Anónimo,
Guayaquil

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Estimada señora, resulta muy evidente por su descripción que su esposo padece de una timidez muy severa, lo que en psicología se conoce como ansiedad social.

Es un trastorno que él viene padeciendo posiblemente desde su juventud o incluso desde la infancia. El caso es que por la antigüedad del síntoma, este ya se ha vuelto parte de la personalidad, adaptándose de una manera disfuncional y ocasionándole estas dificultades de integración y de socialización que usted describe.

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Las personas tímidas suelen sentirse bastante incómodas y angustiadas en las interacciones sociales, especialmente con aquellos a quienes no conocen muy bien, pues tienen la percepción de no ser aceptadas, criticadas o mal juzgadas por los demás. Las razones para este tipo de disfunción son de diversa índole, entre las que se incluyen la herencia genética, temperamento y habilidades personales, conducta aprendida y educación, vivencias traumáticas o desagradables, baja autoestima y el tipo de entorno familiar, cultural, ambiental, entre otros.

Este trastorno conocido como timidez extrema, se manifiesta con síntomas como la intensa ansiedad y la angustia, la depresión, la baja autoestima, entre los más evidentes y frecuentes, y es perfectamente tratable con buenos resultados por los especialistas en Psicología, quienes pueden ayudarle a desarrollar sus recursos y competencias internas para mejorarlo.

Cabe señalar, sin embargo, que como cualquier tratamiento psicológico, su condición fundamental es que el paciente desee trabajar para cambiar estas dificultades de su conducta, responsabilizándose de sí mismo.

Dicho esto, considero que lo más preocupante de este caso no es lo que le sucede a su esposo, sino lo que le sucede a usted, que es quien ha tomado la responsabilidad de ayudarlo con mucha preocupación y ahínco. Como si el problema fuese suyo o si dependiera de usted lograr alguna mejoría para él. Llevándose como resultado la peor parte de este proceso, pues en la medida en que él se frustra y crece su incomodidad con el resultado fallido de las situaciones sociales, se desquita con usted, por considerarla la responsable directa de sus propios fracasos personales (maltrato emocional). Le sugiero por ello reconsiderar este intento de solución de ayudar a su pareja, meditando sobre este aforismo de Oscar Wilde: "A veces, con las mejores intenciones se producen los peores efectos".

Valdría entonces que reflexione de qué manera usted está cooperando o contribuyendo a empeorar el problema de su esposo, en lugar de mejorarlo. La invito a reflexionar, en primer lugar, sobre el rol de su pareja como adulto, una persona capaz de tomar sus propias decisiones sobre su vida, lo que incluye la decisión de buscar ayuda profesional para sí mismo e iniciar un trabajo consciente para vencer sus limitaciones. Es menester que comprenda que si usted sigue manteniendo esa relación de protección y responsabilidad maternal hacia su pareja, con el objetivo de ayudarlo a mejorar su vida, pero sin resultados positivos, entonces sin proponérselo usted lo está invalidando para tomar sus propias decisiones, lo cual es evidentemente el resultado de una relación desequilibrada y sin respeto.

En lugar de ello, le sería más útil buscar asesoría profesional para hacerse consciente de las creencias disfuncionales que dirigen su conducta y de las ideas que la motivan a dejarse llevar por un rol de pareja ideal o el de la buena mujer, y de las funciones que acompañan esas ideas, como las de cuidadora, protectora, paciente y abnegada. Todo lo cual le ha permitido soportar y tolerar el maltrato psicológico que su esposo le infringe con su aparente fragilidad, frustración y descontento.

El comprender que usted no es responsable de cómo se siente él y que su principal interés debería ser el buscar ayuda para mejorar estas percepciones sobre su rol como pareja, así como mejorar su autovaloración y estima, le ayudarían a tomar mejores decisiones sobre su relación, interactuando de manera más adecuada, saludable y positiva con su pareja.

Dra. Glenda Pinto Guevara,
psicóloga clínica, máster TBE (Terapia Breve Estratégica) , terapeuta cognitivo conductual.
Telfs.: 232-4066, 099-961-2322.