“Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: ‘Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias’. Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer”. Así comienza Albert Camus El extranjero, la primera novela que leí de él, en un colegio religioso donde nuestra formación existencial era regida por la fe y los mandamientos.

Camus nos alejaba de todo eso, nos enfrentaba al pozo de las oscuridades de la vida a través de un protagonista que nos contagiaba el absurdo de muchas realidades. Se vive el minuto, lo mejor que se pueda, y nada más. Carlos Piana, un milenial que ha sido columnista de EL UNIVERSO, nos trae La peste, una de las obras maestras de un escritor que se revitaliza con el pasar de los años. Escrita en 1947 pareciera que Camus está hablando de Guayaquil –y del mundo actual– con un mensaje humanista y necesario.