Una masquerade sangrienta, la cara ‘estrellada’ (a lo Van Gogh), el Joker de Joaquin Phoenix, Blancanieves zombi, la Reina del hielo... Estos personajes y muchos más ha caracterizado la guayaquileña Camila Romero en su cuenta de YouTube, en la que además explica los pasos para lograrlo.

Aunque no siguió una educación formal en este sentido, esta abogada de 25 años ha encontrado su vocación en el maquillaje de efectos especiales y ha desarrollado una técnica propia que comparte sin celos a sus casi 64 000 suscritos en la conocida plataforma de videos.

Incluso presenta tutoriales de maquillaje casual, de noche o para ocasiones especiales, así como reseñas de productos. Sus videos además han conseguido casi 20 000 visualizaciones en promedio cada uno, gracias a su tono divertido y relajado, como una conversación de amigas.

Justamente YouTube fue su escuela donde aprendió casi todo lo que conoce, gracias a artistas como Desi Perkins y Belle Jorden, Jordan Hanz (pintura corporal) y Glam&Gore (efectos especiales).

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Construyendo su perfil

“Después de graduarme decidí dedicar mi tiempo y energía a este oficio. Lo estoy disfrutando y estoy creciendo, he empezado a trabajar como influencer en redes sociales”, comenta Camila. Actualmente también cuenta con más de 52 000 seguidores en Instagram.

“Hay una connotación negativa hacia los influencers, creo que cuando uno se mantiene en un nicho, como en mi caso el de maquillaje y belleza, porque es lo que sé y lo que puedo enseñar, entonces las personas confían en lo que pueden aprender de ti”.

Las leyes igualmente son parte de su esencia, aunque en este momento esa faceta está en pausa. “Estudié derecho para tener un título profesional y porque cuando no estás inspirado, o no tienes ganas, es mucho más difícil crear artísticamente. Entendí entonces que puedo seguir derecho, que también me interesa, y de esa forma no terminar odiando mi hobby, pintar y maquillar, y poder hacerlo libremente. Las dos se complementan”.

Planes y sueños

Camila se confiesa fanática del cine gore, género de terror que teatraliza la mutilación del cuerpo. De ahí viene el uso exagerado de la sangre, como en la película Saw, una de sus preferidas.

Pero fue otra cinta que le despertó la fascinación por los efectos especiales. “Mi favorita es el Laberinto del Fauno. La vi cuando tenía 10 años y me dio mucho miedo”, recuerda. “Cuando la vi de nuevo a los 17 años pude apreciarla, me di cuenta de que hay una persona detrás haciendo un trabajo extraordinario”.

No obstante, reconoce, en el país se limita un poco este oficio. “Es un poco complicado crecer, no hay mucho conocimiento y faltan materiales”, agrega. Por eso ha experimentado con productos de casa, como gelatina sin sabor, vaselina, harina y en su cuenta de YouTube explica cómo usarlos para efectos similares.

“Podemos ser creativos y aprender por nuestra cuenta. Pero luego necesitas alguien que te guíe y te enseñe de forma profesional”. Por eso, dice que le gustaría asistir a un instituto en Los Ángeles, “¡Estoy ahorrando para ir allá!”, revela. “Me encantaría hacer personajes completos. Aprender prostética (prótesis), como aparece en la televisión”.

Muchos de los que conocen el trabajo de la maquilladora también conocen su condición física. “Nací así. Mis papás me criaron como si no hubiera nada diferente en mí”, ilustra Camila. “Desde ahí creo que puedo sumar mi voz en decir ‘no te limites a hacer todo lo que te propongas, aunque sea un poco más difícil o te cueste más’. Pero no quiero sentirme definida así para siempre, quiero que me reconozcan por mi talento y no por cómo me veo”. Y eso se refleja claramente con el gran número de fanáticos en sus redes sociales que siguen sumándose cada día y que continúan aprendiendo sus trucos y técnicas.