Los científicos Michel Poulain y Gianni Pes usaron un mapamundi para, con un marcador azul, ir señalando las zonas donde las personas viven más de 100 años. Llegó un momento en el que se percataron de que en una pequeña área predominaba el azul, se trataba del centro de la isla de Cerdeña, en Italia.

A partir ahí denominaron Zonas Azules a esos sitios del planeta donde el denominador común es superar los 100 años.

Años después el periodista Dan Buettner consiguió el apoyo de la National Geographic y la Sociedad de Gerontología de Norteamérica para ir por el mundo buscando otras localidades donde las personas también alcanzan una larga vida e investigar qué los lleva a lograrlo.

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Esta edición, en el año 2005, se convirtió en una de las más vendidas en la historia de la National Geographic. Los lectores, ávidos por conocer las claves para una larga vida, arrasaron con las revistas.

Buettner halló esos 5 lugares del mundo que, aunque distantes entre sí, comparten elementos fundamentales que permiten que contribuyen a la longevidad.

Barbagia, Cerdeña (Italia)

Dos pueblitos ubicados en la zona montañosa de Cerdeña llamaron la atención de los científicos, estos son: Esterzili y Seulo. Una habitante de este último, de 103 años, señaló con una sonrisa que para ella “el secreto está en tomar dos dedos de vino todos los días”. A esto le añadió el haber trabajado duro toda la vida y alimentarse de lo que produce la tierra.

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Las cifras impactan por sí solas en esta zona, al menos en Seulo, en las últimas dos décadas, más de veinte personas sobrepasaron los cien años de vida. Pero esto realmente tiene relevancia tomando en cuenta que la población total apenas llegó a 1063 habitantes en el último censo.

El estas pequeñas localidades de Cerdeña los ancianos son muy respetados y apreciados. Reciben mucho amor y atención por parte de sus familiares y de los demás habitantes.

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Loma Linda (Estados Unidos)

Aunque Los Ángeles sea considerada una ciudad caótica, a 100 kilómetros de ahí se encuentra una localidad completamente distinta, no se trata de una isla como las otras Zonas Azules, pero por su aislamiento ha logrado desarrollarse apartada del estrés y costumbres de las grandes ciudades.

Se trata de Loma Linda, una comunidad adventista y llena de fe. Según los especialistas, las creencias religiosas contribuyen a una larga vida. Estas les permiten a las personas tener mayor esperanza de mejores días.

Además de que la vida religiosa conlleva un sinnúmero de restricciones como el no beber, no fumar, no drogas, dedicar tiempo a la iglesia y a la comunidad, en general, pautas para una vida sana.

Okinawa (Japón)

La razón por la que esta localidad se ha convertido en una Zona Azul se resume en una palabra: ikigai. Este término quizás poco conocido en el mundo occidental se refiere a la razón de vivir, a ese motivo que hace que te levantes cada mañana.

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Los habitantes de esta zona aplican este concepto a su vida. Hacen una búsqueda profunda sobre qué los motiva a vivir y se enfocan en ello.

Aquí no solo hay la posibilidad de vivir por más tiempo sino también de vivir más sano, dando que las cifras de casos de enfermedades como el cáncer o enfermedades cardiovasculares son mucho menores que las de otros países.

Península de Nicoya (Costa Rica)

Aunque es un área de pocos lujos, donde debes trabajar muy duro para conseguir algo, esta zona tiene privilegiados elementos que contribuyen a una larga vida.

Buettner destaca de esta zona el que la gente tiene profunda fe y optimismo, cuenta con un muy buen clima, se alimenta de frutas tropicales y mantienen fuertes relaciones familiares y sociales.

Están convencidos de que lo tienen, aunque sea poco, es todo lo que necesitan.

Isla de Icaria (Grecia)

Comparte características de las localidades de Cerdeña. Su geografía demanda que sus habitantes posean buen estado físico para poder desplazarse, por que lo que se ejercitan constantemente, hasta sin darse cuenta.

Al no contar con puertos naturales, permanecen lejanos de lo que ocurre en las grandes ciudades. Esto también los ha llevado a crear fuertes lazos con familiares y amigos.

Buettner resume en 9 puntos lo que requiere una localidad para convertirse en idónea para la longevidad: