Parte de la experiencia de hacer turismo es probar los sabores que pertenecen al lugar que visitamos. Esos sabores que nos invitan a regresar, sobre todo porque tienen una historia de mucho esfuerzo y amor. Tal es el caso de las tejas, unos dulces de manjar blanco que cubren frutas como el durazno, el higo, el limón y hasta granos de café o a las pecanas, más conocidas por los ecuatorianos, como las nueces. 

Cuando le dices a un peruano que estarás de visita en Ica, una ciudad que queda a cuatro horas de Lima en bus, lo primero que se les viene a la mente y te recomiendan es que "No olvides comer las tejas".  Y es que estos bocadillos, que pueden estar cubierto de fondant o chocolate, enrealidad son muy dulces y deliciosos.  Tanto así que han cautivado hasta los paladares más exigentes, incluso de famosos, como el cantante Antonio Aguilar y su esposa Flor Silvestre, quienes visitaron a la creadora de este dulce en su casa pequeña casa en la calle Arequipa.

Se trata de doña Rosalía García, una mujer sencilla que se dedicaba ha elaborarlas en su casa, de manera artesanal, allá por el 1932. En un principio estos dulces no tenían la cubierta glaseada de fondant, ya que esta se popularizó recién en 1950,  solo el manjar cubría la fruta y así eran deliciosa, cuentan sus hijos, quienes se encargaban de venderlas en las principales calles y mercados de la ciudad. 

En estas ollas, doña Rosalía, preparaba sus tejas en 1932. Se encuentran en la Casa de las Tejas de Ica, un museo construído por su familia para honrar a la creadora de este dulce

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En un video, el cual se muestra como parte del recorrido que pueden hacer los turistas que visitan "La Casa de las Tejas", ubicada en Palazuelos F 1, Ica, sus hijos cuentan la historia de cómo estos dulces se popularizaron en todo el Perú. En esta especie de museo se pueden encontrar, desde los utencilios de cocina que usaba doña Rosalía para preparar las tejas, hasta un  modesto taller donde los turistas experimentan preparar los dulces, antes de comerlos. 

Las primeras tejas que doña Rosalía vendía eran de: Toronja, naranja agria, higo relleno, limón, las cuales no tenían cobertura fondant. Este nevado blanco llegó recién en 1950, así como la teja de pecana o nuez, la cual fue inspiración de doña Rosalía a quien le habías pedido preparar las tejas como parte de los bocaditos que se ofrecerían en un matrimonio, muy conocido por toda la ciudad. Aquí ella le agregó este ingrediente y se convirtió en uno de los preferidos por todos. 

Una de las experiencias de doña Rosalía que se relatan en el video es que hasta el papa Juan Pablo II probó las tejas peruanas. Fue gracias a que Fernando León de Vivero, en ese entonces, presidente de la Cámara de Diputados del Perú y amigo de doña Rosalía, le dijo que realizaría una visita al papa en el Vaticano y que deseaba llevarle sus tejas como regalo. Sin dudarlo ella las hizo con el doble de su ingrediente principal, el amor con que preparaba cada una de sus recetas. 

A su regreso, don Fernando le entregó a doña Rosalía un rosario bendecido por el sumo pontífice, el cual la acompañó hasta el momento de su fallecimiento en el 2008. 

Su hijo, Felix Ríos, con su esposa Nora Palacios y su hija Luisa Ríos García continuaron la con la tradición  de preparar las tejas y aseguran que siguen preparándolas de manera artesanal hasta la actualidad, de esta manera, esta empresa familiar cuenta con más de 87 años en el mercado.

En Ica existen tres tiendas, la de la casa taller y las otras ubicadas en , la calle Ayacucho 309 y Avenida San Martín 1265 cercado de Ica. Aquí los sabores que se pueden encontrar, en el caso de las tejas, son: Durazno, limón, pecana, coco, café y guindón. Pero también hubo otro ingrediente que apareció, luego de unos años, con el afán de innovar, y este fue el chocolate, por lo que así nacieron las choco - tejas, las cuales son muy populares también y hay de pecana, guindón y pasas borrachas.

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De la mesa a la boca

En la Casa de las Tejas, Juan Palacios, sobrino de la señora Rosalía, atiende a los interesados en vivir la experiencia de conocer cómo se preparan las tejas, la cual tiene un costo de 10 soles por persona. 

Esta casa taller cumplió recién un año de funcionamiento y fue creada para rendirle homenaje a doña Rosalía por ser la pionera en crear este dulce en la región. 

Primero les muestra un video sobre la historia del producto, luego les dá un pequeño recorrido por todo el lugar donde ellos pueden observar desde las ollas para cocinar al carbón que usaba doña Rosalía hasta  hasta una cocina pequeña, en la que hacía sus tejas.

Después de pedirles que se laven las manos y que se coloquen un gorro y un mandil, los lleva hasta un mesón en donde está todo casi listo para armar la teja. Aquí se encuentra el fondant y el manjar, también están los diferentes frascos de frutos con los que se pueden preparar las tejas. 

Ya en el mesón, Emely Soley, explica que lo primero que se hace es tomar un pedazo de masa de manjar y se la coloca en medio de las manos. Ella orienta al turista para que la amase suavemente hasta que le dé una forma alargada, como si se tratase de un dedo gordo estirado. En medio se coloca la pecana, y se la presiona lentamente, para evitar que se salga. Como el fondant está duro en un recipiente, en la pequeña cocineta que tienen hacia un lado del mesón, se pone un poco de este en una olla y se espera que ablande. Cuando toma una consistencia, entre líquida y chiclosa se toma el tenedor y se cubre toda la teja,  hasta que quede completamente blanca. 

Para finalizar, se la pone sobre un papel aluminio , la cual hace que la teja dure hasta un mes, después de envolverla. Posteriormente, se cubre el papel aluminio con otro que especifica que esas tejas son de doña "Rosalía".

Luego de preparar las tejas, cada turista puede llevársela como un recuerdo, pero adentro, ya en la tienda se venden las cajitas de seis (19 soles)  y de doce (36 soles), cada cliente puede armar su propia cajita a su gusto. Junto a las tejas, también se vende el pisco y un rompope delicioso que produce la misma "Casa".  (E)