Texto: Gustavo Costa von Buchwald, para La Revista

La historiadora alemana Andrea Wulf, quien nació en India y reside en Inglaterra, se ha destacado globalmente por sus libros y artículos sobre el sabio alemán Alexander von Humboldt (1769-1859). ¿Qué motiva su recordación? A diferencia de Cristóbal Colón o Isaac Newton, quienes descubrieron  un continente o una nueva ley de física, Humboldt no fue conocido por un solo hecho o descubrimiento, sino por su visión del mundo.

Publicidad

Humboldt fue un visionario genuino cuyos puntos de vista los  necesitamos ahora más que nunca”.

Wulf es la autora del libro La invención de la naturaleza (2015), en el cual argumenta que la larga vida de Humboldt, llena de acontecimientos, merece otra mirada. Ella mantiene que mientras más daño se hace al mundo que él exploró, sus ideas se vuelven más relevantes. Para Wulf, “Humboldt fue un visionario genuino cuyos puntos de vista los  necesitamos ahora más que nunca”. 

 

Publicidad

Puso su mirada en esta región

Alexander von Humboldt fue hijo de un rico aristócrata prusiano. Usó su dinero para financiar su icónica y extenuante expedición cumplida desde 1799 hasta 1804, a través de las selvas y montañas de América Latina. Cuando tenía veinte años, Humboldt conoció a George Foster, paisano alemán que había viajado a Tahití junto con el capitán Cook. Foster lo llevó a Inglaterra y lo introdujo con el naturalista Joseph Banks, quien también había viajado con Cook y quien tenía la más grande colección de plantas y especímenes de Europa. 

Obviamente, Humboldt se fascinó con la botánica y decidió realizar su propia expedición tipo Cook. A raíz de la muerte de su padre, la madre de Humboldt no tenía ninguna intención de financiar alguna expedición, razón por la cual Humboldt acordó con ella estudiar minería y se pasa el próximo lustro trabajando como inspector de minas, a la vez que publica un libro sobre la flora subterránea, desarrolla una lámpara de seguridad y crea una escuela de minería. 

A raíz de la muerte de su madre en 1796, ya libre para tomar decisiones, se dirigió a Francia para pedir apoyo para su expedición, pero no lo logró. Posteriormente, consiguió una cita con Carlos IV de España; el soberano español vio en Humboldt una posibilidad de nuevas riquezas al enviar un experto en minas a las colonias del Nuevo Mundo, razón por la cual se le otorgó permiso de viajar a cualquier parte de las colonias españolas. 

El placer no viene únicamente de la curiosidad que el naturalista siente por el objeto del estudio, sino también por el sentimiento común a todos los hombres educados en la costumbre de la civilización, de encontrarse en el nuevo mundo salvaje con una naturaleza salvaje, donde aparecen los animales uno atrás de otro".

Su expedición partió con  42 instrumentos con destino a La Habana, pero por razones de tormentas llegaron a Cumaná, hoy Venezuela. Se dirigió a los llanos y después a través del río Apure hacia el Orinoco. Encantado de ver un jaguar, tapir y loros, dijo: “Ellos no tienen miedo a las canoas, por lo que bordean el río hasta que desaparecen en la jungla a través de una brecha en la cobertura de la selva. Confieso que estas escenas, a menudo repetidas, apelan mucho a mí. El placer no viene únicamente de la curiosidad que el naturalista siente por el objeto del estudio, sino también por el sentimiento común a todos los hombres educados en la costumbre de la civilización, de encontrarse en el nuevo mundo salvaje con una naturaleza salvaje, donde aparecen los animales uno atrás de otro (…), es como el paraíso”. 

En 1802 llegó a Quito. Humboldt subió hasta 5.917 metros de altura en el volcán Chimborazo (6.268 m), hoy Ecuador, considerado en esa época como la montaña más alta del planeta (debido a la forma esferoide achatada de la Tierra, su pico es el más alto, si lo consideramos desde del centro del planeta). 

De su visita a los Andes, desarrolló el concepto de las isotermas, que marca la relación entre las zonas climáticas y la vegetación que hallaba a distintas alturas en diferentes continentes. Debido a los restos arquitectónicos, lenguas y costumbres que encontró de las etnias originarias,  se convenció de la sofisticación de las sociedades precolombinas y de la degradación que sufrieron por parte de los conquistadores españoles mediante la esclavitud.

Según Wulf, Humboldt llegó a Guayaquil, vía Lima, el 4 de enero de 1803, el mismo día en que erupcionó el Cotopaxi. Navegó por los actuales ríos Babahoyo y Daule con una balsa conseguida en esta ciudad y realizó descubrimientos sobre botánica. Partió hacia México el 17 de febrero.

En 1804 regresó a París (Francia) junto con el francés Aimé Goujand, conocido como Bonpland, y con el quiteño Carlos Montúfar y Larrea, llevando 60.000 especímenes de  plantas. El viaje lo dejó en la bancarrota. 

En 1827, Humboldt tenía ya dos décadas en París cuando el rey de Prusia, Federico, lo llama para que regrese a Alemania. Escribió sobre sus experiencias en los 34 volúmenes de su obra Kosmos, continuó viajando, dictando conferencias, escribiendo y promoviendo a personalidades como Charles Darwin, Johann Wolfgang von Goethe, Frederick Schiller, Simón Bolívar, Thomas Jefferson, Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau, entre otros. 

 

Sus visiones

Para Andrea Wulf, Humboldt inició el pensamiento ambientalista por estas razones: 

1. Marcó el comienzo de la era moderna de las ciencias naturales y creó la palabra ambientalismo. 

2. Humboldt vio la Tierra como un gran organismo vivo al que todo estaba conectado. 

3. En 1801 hablaba del “mal de la humanidad... que perturba el orden de la naturaleza”. 

4. El naturalista estableció una conexión entre la salud del bosque y la hidrología; cuando se cortan los árboles, los suelos se secan. 

Andrea Wulf acaba de lanzar un nuevo libro, Las aventuras de Alexander von Humboldt.