¿Cómo definir el envejecimiento? Muchos se guían por un marco universal, que tiene origen en políticas sociales o en normas como la edad de jubilación.

La Organización Mundial de la Salud y la División de Población de las Naciones Unidas aplican hitos como los 60, 65 o 70 años. Sin embargo, objeta un grupo de investigadores de centros de salud y universidades de Estados Unidos, España y Noruega, esta definición podría ser arbitraria. La edad a la cual uno se considera un adulto mayor, opinan, debería estar basada en mediciones más objetivas, como el estado de salud de los individuos. 

Los 65 años son solo un referente, alegan, pues las personas experimentan problemas de salud propios de esa edad antes o después, dependiendo de varios factores. Algunos sienten los efectos del envejecimiento 30 años antes de lo normal. 

Envejecimiento prematuro

El equipo publicó estos datos con el título Midiendo el Envejecimiento Poblacional: Un análisis en la Carga Global de Enfermedades (The Lancet, 2019), en el que estimaron las enfermedades tradicionalmente relacionadas con la edad en 195 países entre 1990 y 2017. 

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Establecieron que en cada región del mundo, la muerte y enfermedades relacionadas con el envejecimiento decrecieron en esos años, e identificaron 92 enfermedades relacionadas con la edad: 13 cardiovasculares, 35 tipos de cáncer, seis respiratorias, diabetes y seis lesiones (no se incluyó enfermedades musculoesqueletales, mentales ni adicciones). Midieron cuántos años de vida saludable se pierden por estas dolencias y trazaron un modelo de salud referencial para una persona de 65 años. 

El envejecimiento antes de esa edad puede conducir a retiro temprano, fuerza laboral reducida y alto gasto de salud. 

Las edades de la vejez

Japón y Suiza tienen la población mayor más saludable. En ambos países, una persona puede llegar a los 76 sin experimentar las dolencias que, en promedio, aquejan a una persona de 65. En contraste, a los ciudadanos en países como Papúa Nueva Guinea este momento les llega a los 46 años. En contra de la creencia de que quienes no llegan a una edad avanzada se libran de las dolencias de la vejez, las personas que viven menos sí pueden experimentar la carga del envejecimiento prematuro.

Extendiendo el bienestar

En casi cada país del mundo, la proporción y número de adultos mayores crece. En Estados Unidos solamente, la expectativa de vida al nacer ha aumentado más de 30 años en poco menos de un siglo, hasta alcanzar los 78,6 años. En India la expectativa se ha elevado 11 años desde 1990. Para 2050, una de cada cinco personas en el mundo tendrá más de 60 años. Y al momento, por primera vez, hay más personas mayores de 65 años que personas menores de 5. 

Los asuntos de salud que vienen con la edad, una progresiva pérdida de capacidad cognitiva física, mental y cognitiva, pueden crear una gran carga económica. Entender estos problemas puede ayudar a diseñar políticas que mantengan a la gente más saludable por tantos años como sea posible. 

Porque, señala la publicación de The Lancet, los métodos tradicionales para medir el envejecimiento poblacional no suelen diferenciar entre mayor expectativa de vida y años de vida saludable. Así que apostaron por una métrica que reflejara tanto la longevidad como el estado de la persona, incorporando un gran rango de enfermedades y permitiendo hacer comparaciones entre continentes, regiones y países. 

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Medir la edad biológica

Varias pruebas afirman ser capaces de medir la edad biológica. Algunas se basan en un reconocimiento general del estado de salud y el estilo de vida: peso, alimentación, ejercicio, colesterol, consumo de alcohol. Los resultados individuales se comparan con los de un promedio calculado entre una gran selección de personas relativamente saludables de la misma edad cronológica. Conductas más peligrosas (como fumar) inciden en un decrecimiento de la edad biológica. 

Otros test se guían por biomarcadores que cambian con la edad o que prevalecen en las personas mayores. Por ejemplo, un estudio del King’s College de Londres elaboró un análisis genético de tejido muscular que identifica a quienes están envejeciendo bien, pero también a quienes podrían tener riesgo de demencias. 

Otro examen se enfoca en la estructura de la inmunoglobulina, una proteína presente en el suero sanguíneo que está involucrado en la respuesta inmune. Esta se modifica añadiendo glicanos (moléculas de azúcar que influyen en las proteínas). Los autores afirman que de esta manera pueden observar cómo la estructura de la proteína cambia con la edad y refleja los efectos del estilo de vida. 

Sin embargo, hasta ahora no hay un método que capture por completo la complejidad biológica del envejecimiento. Al momento, el consorcio europeo Mark-Age (compuesto por 26 firmas de investigación) propone una batería de exámenes que cubren múltiples aspectos del paso de la edad, lo cual podría ser más útil en determinar la edad biológica. (Fuente: The Lancet).