Es común escuchar, dentro de una entrevista de trabajo, que los candidatos a una posición deben tener la capacidad de trabajar en equipo. Es evidente que todos tenemos que trabajar en equipo, pero ¿realmente eso significa colaborar?

La frase “trabajar en equipo” ha sido utilizada con mucha frecuencia desde los años 90, cuando las empresas evidenciaban que sus procesos debían ser ejecutados por distintas áreas con la finalidad de obtener resultados. Ese tipo de enfoque optimizaba los tiempos y gestión de los procesos, pero aportaba poca visibilidad hacia las demás unidades de la empresa. Las consecuencias que se presentaban son evidentes: incapacidad de formar futuros directivos, limitado espacio para innovar, escasa comunicación y lentas reacciones ante los requerimientos de los clientes. Ante estos desafíos, hoy en día las empresas han emprendido el camino hacia el “trabajo colaborativo”.

El trabajo colaborativo se basa en el principio de que todas las personas poseen habilidades diferentes pero complementarias.

Implica que cada persona puede aportar con su talento en el momento oportuno, sin perder su individualidad dentro del conjunto. El símil más aplicable es el de una orquesta sinfónica, donde cada instrumento tiene un sonido particular que se acopla con los demás para crear una melodía. Pero si un instrumento falta, la melodía se verá afectada y muy probablemente no cause la emoción deseada en quienes la escuchan.

El trabajo colaborativo genera una influencia positiva en la cultura organizacional y busca activamente los resultados. En una reconocida institución bancaria formamos a los mandos medios en habilidades para la colaboración.

Esto, en coordinación con varias iniciativas del área de Talento Humano, hizo que a los 6 meses el número de correos disminuyera, los problemas se resolvieran más ágilmente, y el indicador de clima laboral tuviera un incremento importante. Un año después, esta institución obtuvo su mayor rentabilidad histórica y una posición en el Top 3 del Great Place to Work de Ecuador.

El trabajo colaborativo es una decisión que debe gestarse desde la alta dirección, incorporándose en los demás niveles de la organización hasta volverse cultura. Conlleva dejar las tradicionales estructuras rígidas hacia una gestión enfocada en proyectos multidisciplinarios, donde todas las personas pueden opinar y tienen las mismas oportunidades de ser escuchados.

En este entorno colaborativo los líderes se alternan de acuerdo con el momento, las habilidades requeridas y la estrategia trazada, siendo más eficientes y dando mayor oportunidad a la innovación.

La colaboración no es una moda, es una decisión necesaria dentro de un mundo cambiante, exigente, globalizado y agresivo. ¿Estamos listos para colaborar? (O)