Se ha insistido mucho, a lo largo de los años, en aquella pregunta de para qué sirve el arte. Hay quienes le atribuyen una dimensión política o social. Otros ven en el arte solo un aspecto recreacional. No son pocos los que piensan que el arte en sí mismo no tiene ninguna utilidad. Yo creo que el arte sirve para cuestionar, para generar emociones e ideas en quien lo mira, para activar el pensamiento. Y esa es una de sus grandes contribuciones, porque quien tiene ideas, inquietudes, dudas, no está quieto, se mueve, indaga, propone, busca, y en ese permanente movimiento gesta nuevas miradas, nuevas realizaciones, crea y recrea.