El uso del cannabis con fines recreativos ahora es legal en Canadá, pero los surcoreanos que visiten el país y tengan la tentación de fumarlo se arriesgan a ser sancionados cuando regresen a su país, el Gobierno de Corea del Sur advirtió el 23 de octubre.

“Incluso si los surcoreanos se encuentran en una región en la que la marihuana es legal, es ilegal para ellos consumirla”, dijo a través de Twitter la Embajada de Corea del Sur en Canadá. “Por favor, tengan cuidado de no cometer un acto ilegal y ser sancionados”.

Los surcoreanos han sabido desde hace décadas que pueden ser procesados judicialmente en casa por consumir drogas en el extranjero, incluso si lo hacen en países donde el consumo es legal.

Conforme a la ley de narcóticos del país asiático, el cultivo, la posesión, la transportación o el consumo de marihuana es un crimen que se castiga con hasta cinco años de prisión o una multa de hasta 50 millones de wones (alrededor de 44.000 dólares).

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Los surcoreanos están sujetos al código penal de su país sin importar en qué lugar del mundo se encuentran.

Los fiscales frecuentemente llevan a juicio a ciudadanos que regresan al país después de haber experimentado con el cannabis, así como a aquellos que frecuentan los casinos en el extranjero. Apostar y fumar marihuana son actividades ilegales en Corea del Sur.

Las autoridades generalmente no someten a pruebas al azar a los ciudadanos que regresan a su país, pero vigilan de cerca a aquellas personas que han sido detenidas con marihuana en el pasado. Ocasionalmente, también arrestan a personas que presumen en internet sobre usar marihuana.

Los cantantes de música pop y las celebridades de televisión que son sorprendidos cuando fuman marihuana a menudo son exhibidos ante los medios y les pueden prohibir hacer presentaciones como castigo adicional.

Canadá se convirtió la semana pasada en el segundo país en legalizar la marihuana recreativa, después de Uruguay.

En el país norteamericano se encuentran alrededor de 23.000 estudiantes surcoreanos, de acuerdo con datos gubernamentales. Hasta mayo, 293.000 surcoreanos habían viajado allá.

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Corea del Sur ha sido enérgico para hacer cumplir las regulaciones antidrogas. La Policía reportó 8.887 casos de crímenes relacionados con narcóticos el año pasado, un aumento en comparación con los 5.699 del 2014. Detuvieron a 1.044 personas por cargos relacionados con la marihuana el año pasado, un incremento del 49% en comparación con 2014.

El consumo de marihuana llegó a Corea del Sur con los militares estadounidenses que fueron por primera vez al país para pelear durante la guerra de Corea y con algunos soldados surcoreanos que regresaron de la guerra de Vietnam, afirman historiadores. El cannabis fue oficialmente prohibido por Park Chung-hee, un dictador militar, durante la década de los años setenta.

Experimento culinario

Tu muerte es inminente y será dolorosa. Pero minutos antes, tu ejecutor te da… un cigarrillo de marihuana.

“Si alguien me ofreciera esa opción y dijera: ‘¿Quieres fumar esto primero?’, mi respuesta sería un contundente ‘Sí’”, dijo Charlotte Gill, la propietaria del restaurante Charlotte’s Legendary Lobster Pound, en Southwest Harbor, Maine (EE.UU.).

Gill quiere darles esa oportunidad a los crustáceos de los que depende su negocio, por lo que ha puesto a prueba el uso de la marihuana para drogarlos y que así se sumerjan sin dolor ni estrés en el agua hirviendo.

Los métodos de Gill han generado mucha publicidad y una saludable dosis de escepticismo: ¿las langostas pueden drogarse? ¿Sienten dolor? Si una langosta en efecto se droga, ¿es posible que quien la ingiera después absorba la cannabis? Y si es así, ¿eso está permitido?

La respuesta a la última pregunta parece ser no, por lo menos por ahora, a decir del gobierno de Maine.

Los inspectores de salud del estado “considerarían adulterados y por lo tanto ilegales los alimentos contaminados con marihuana servidos a los comensales en restaurantes autorizados, como se ha descrito en el caso de este establecimiento”, comentó Emily Spencer, una portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos del estado.

“En este momento los reguladores no tienen información sobre las implicaciones ni los efectos en la salud de ‘sedar’ a las langostas con marihuana”, dijo.

La dueña del restaurante afirma que es innegable que la marihuana tiene el efecto deseado. En una serie de pruebas, los empleados del restaurante pusieron  una langosta en un pequeño contenedor y agregaron algunos centímetros de agua. Canalizaron humo de marihuana a través de un tubo hasta que el contenedor se llenó y dejaron ahí a la langosta durante tres minutos.

Antes de meter a la langosta en el contenedor, Gill dijo que el animal movía la cola, chascaba y agitaba las tenazas. Después de exponerla al humo, se mostró dócil y tranquila. “Aún es una langosta muy alerta, pero no hay señal de agitación; no mueve las patas ni intenta pellizcarte”, comentó. “De hecho, está tan tranquila que puedes tocar a voluntad todo su cuerpo sin que intente agarrarte ni se muestre agresiva de ninguna manera”.

Este método es preferible, agregó, a arrojar un crustáceo vivo en el agua hirviendo sin la marihuana.

Gill, de 47 años, cultiva la planta en su casa y dijo tener una licencia para hacerlo. Los electores en Maine aprobaron una medida en 2017 para legalizar la marihuana recreativa destinada a personas mayores de 21 años.

Sin embargo, Gill dijo que a mediados de septiembre recibió una notificación del Departamento de Salubridad de Maine de que estaba utilizando la marihuana de modo prohibido porque “se supone que solo debe usarse en personas, no en una langosta”. (I)