La lluvia golpeaba las cubiertas del Mercado Mayorista de Montebello, mientras camiones cargados con frutas, verduras y legumbres seguían ingresando por los distintos accesos del centro de abastos, ubicado en el km 14,5 de la vía a Daule, en el norte de Guayaquil.
Entre charcos, carretillas y cajas mojadas, comerciantes descargaban mercadería antes del inicio del toque de queda que rige diariamente de 23:00 a 05:00 hasta el próximo 18 de mayo.
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En el área de verduras, comerciantes permanecían junto a sacos cubiertos por plásticos para evitar que la lluvia mojara los productos. Piedad Ardilema, comerciante de 71 años y una de las fundadoras de Montebello, observaba cómo continuaban llegando vehículos con mercadería mientras el flujo de compradores disminuía poco a poco.
Contó que desde la aplicación del toque de queda las ventas dejaron de mantenerse constantes durante toda la noche y ahora se concentran en lapsos cortos antes y después de la restricción.
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“Hay negocio solo una hora y después esto queda vacío. A las cinco de la mañana vuelven a llegar compradores y máximo se vende hasta las siete u ocho”, relató.
Ardilema explicó que antes los compradores minoristas llegaban en horarios más previsibles y muchos comerciantes podían regresar a sus hogares después de vender. Ahora, indicó, varios prefieren permanecer dentro del mercado porque el flujo de clientes cambia constantemente y ya no existe una hora fija para las ventas.
“Uno ya no sabe a qué hora van a venir a comprar. Por eso a veces toca dormir aquí mismo”, comentó mientras señalaba el espacio donde suele descansar algunas horas.
Productos perecibles y logística bajo restricción
Cerca de ese sector, camiones seguían descargando cebolla, tomate y pimiento provenientes de provincias de la Sierra. Luis Tarco, comerciante con 20 años trabajando en Montebello, explicó que muchos productos ahora llegan más temprano para evitar inconvenientes durante la restricción vehicular.
Mientras acomodaba cajas de limón y tomate, contó que productos perecibles empiezan a dañarse por el tiempo de espera y las condiciones dentro de los vehículos.
“El limón llega en la noche y ya no se alcanza a vender completo. Hay veces que toca bajar el precio porque se pone amarillo”, explicó.
Tarco señaló que las horas de mayor movimiento actualmente se concentran entre las 05:00 y las 07:00, cuando compradores minoristas ingresan rápidamente para abastecerse antes de que disminuya nuevamente la actividad en el mercado.
“Ahí empieza el tráfico y todo el mundo viene a comprar a esa hora”, comentó.
El comerciante relató que compradores y conductores permanecen dentro del mercado después de las 23:00 porque ya no alcanzan a movilizarse hacia distintos sectores de la ciudad. Unos esperan dentro de los camiones y varios permanecen junto a la mercadería hasta que termina la restricción.
“A las once ya no pueden salir y les toca quedarse aquí hasta la madrugada”, indicó.
Horarios específicos en el área de frutas
Más adelante, en una zona distinta del mercado dedicada a frutas tropicales y verde, todavía se observaban comerciantes organizando racimos de verde, cajas de naranja y productos recién descargados mientras trabajadores descansaban sobre cartones colocados junto a los puestos.
Javier Herrería, comerciante de ese sector desde hace 25 años, explicó que en el área de frutas el mayor movimiento históricamente empieza antes del amanecer, por lo que las ventas mantienen horarios distintos frente al toque de queda.
“Aquí la venta fuerte siempre ha sido desde las cuatro de la mañana hasta las nueve o diez”, sostuvo.
Herrería comentó que muchos trabajadores llegan desde la tarde y permanecen dentro del mercado toda la madrugada. Varios descansan unas horas hasta que se inicie nuevamente el movimiento comercial alrededor de las 04:00 o 05:00.
“Uno se queda aquí mismo esperando que empiece el movimiento otra vez”, dijo.
En pasillos del área de frutas, comerciantes seguían recibiendo compradores poco antes del inicio de la restricción. Leonardo Castillo, quien trabaja en Montebello desde el año 2000, señaló que las ventas más fuertes ahora ocurren entre las nueve y treinta y las diez horas treinta de la noche.
“La hora loca ahorita es de nueve y media a diez y media”, comentó mientras observaba a comerciantes cargar cajas hacia camionetas estacionadas en los exteriores.
Castillo explicó que muchos trabajadores prefieren ingresar desde las cinco o seis de la tarde para evitar movilizarse más tarde por la ciudad. Quienes alcanzan a salir del mercado suelen hacerlo desde las 20:00 para llegar a sus hogares antes de la restricción, mientras varias personas permanecen dentro de los puestos hasta la mañana siguiente.
“Los trabajadores vienen desde la tarde y se quedan aquí hasta el otro día”, sostuvo.
La lluvia continuaba cayendo sobre las cubiertas del mercado, mientras comerciantes seguían descargando productos y preparando espacios para dormir unas horas antes de que comenzara nuevamente la llegada de compradores al amanecer. (I)