Cuando se habla de vacacionales, lo primero en lo que se suele pensar es en canchas deportivas, clases de baile, talleres de pintura, niños corriendo de una actividad a otra mientras los colegios cierran por unas semanas. En varios sectores de Guayaquil, ese retrato empieza a abrir espacio a otro. Hay adolescentes que pasan sus mañanas frente a una pizarra, resolviendo ejercicios de matemática, repasando física o tratando de entender química antes de que el siguiente año lectivo los alcance.
El cambio no está en que las vacaciones hayan dejado de ser vacaciones. Está en el uso que algunas familias les están dando. En lugar de ver este tiempo como descanso de los estudios, lo están convirtiendo en un tramo para ponerse al día, llenar vacíos y llegar con más base al regreso a clases.
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En academias del norte y del sur de la ciudad, la demanda por cursos de nivelación deja ver que, para muchos padres y estudiantes, su objetivo en las vacaciones es empezar un nuevo año lectivo de mejor manera.
En la Academia Ciencias Exactas APOL, ubicada en la avenida Domingo Comín, las aulas reciben a estudiantes desde quinto de básica hasta tercero de bachillerato.
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En la Academia Tesla, en la Alborada, pasa igual. Aunque sus trayectorias son distintas, ambas coinciden en que durante este periodo vacacional hay familias que buscan mucho más que ocupar el tiempo libre de sus hijos. Buscan reforzar lo que no quedó claro en el colegio y, en ciertos casos, adelantarse a materias que suelen golpear fuerte cuando arranca el nuevo ciclo.
En uno de esos salones, Mía, de 16 años, repasa ejercicios en silencio. Está por pasar a segundo de bachillerato y decidió inscribirse por su cuenta. Dice que no quería volver a sentir que las matemáticas se acumulaban sin entenderlas.
“La razón principal fue mejorar mis habilidades. Sentía que tenía ciertos déficits, pero aquí he podido llenarlos. Ahora sigo practicando en mi casa y me estoy adelantando en los temas”, comenta.
Llegó por recomendación de compañeros que ya habían pasado por el mismo proceso. Para ella, la nivelación no reemplaza el esfuerzo personal. Lo entiende como una guía.
“El profesor se fija en lo que te hace falta y te dice qué mejorar. Pero lo importante es practicar”, añade.
El programa de la Academia Ciencias Exactas APOL
Desde la institución explican que esa motivación no es aislada. Alba Miranda, gestora de proyectos de la Academia Ciencias Exactas APOL, señala que muchos representantes buscan estos cursos porque perciben vacíos académicos que podrían afectar el rendimiento en el siguiente año.
Según detalla, el esquema del vacacional incluye una primera etapa de repaso y luego un avance en contenidos que los estudiantes encontrarán en el colegio. El programa se desarrolla durante seis semanas y reúne a alumnos de distintos niveles.
Los cursos vacacionales están dirigidos a estudiantes desde quinto de básica hasta tercero de bachillerato. Las materias principales son Matemática, Física y Química para bachillerato, mientras que en niveles de escuela se trabajan bases numéricas y contenidos introductorios. El costo regular del vacacional es de $ 299 e incluye material de estudio.
Zarella tiene 15 años y no es la primera vez que pasa sus vacaciones en una academia. Recuerda que la primera experiencia fue antes de entrar a octavo, cuando sintió que las clases virtuales no le habían dado la base suficiente.
“Aprendí bastante, me ayudó en física, química y matemáticas. Yo lo veo como un complemento antes de entrar a clases”, dice.
Su motivación también está ligada a su forma de enfrentar el estudio. “No me gusta no entender algo, me genera mucha presión”, explica.
Cuenta que estos espacios le permiten compartir con otros jóvenes que tienen inquietudes similares. “Aquí encuentras personas con la misma meta de querer aprender y seguir adelante”. Tiene claro que quiere estudiar Arquitectura, y por eso considera que reforzar estas materias desde ahora es parte de ese camino.
El enfoque de la Academia Tesla en la preparación temprana
En el norte de la ciudad, la Academia Tesla mantiene un enfoque que apunta a intervenir desde etapas tempranas. Juan Carlos García, fundador de la institución, considera que no es necesario esperar hasta los últimos años del colegio para empezar a trabajar contenidos complejos.
Indica que primero de bachillerato suele representar un cambio significativo en el nivel de exigencia y que los cursos vacacionales buscan preparar al estudiante para ese proceso.
El contenido varía según el nivel, con énfasis en matemática, física, química y ejercicios de razonamiento. El valor regular del vacacional es de $ 175. Además, la institución mantiene programas de preparación anual para procesos de admisión universitaria, especialmente enfocados en el ingreso a la Espol y a la Universidad de Guayaquil.
Entre quienes ya piensan en el siguiente paso académico está Raúl, de 16 años, quien pronto pasará a tercero de bachillerato. Su objetivo es ingresar a la Espol, aunque aún no define la carrera.
“Me metieron al vacacional porque necesitaba reforzar los vacíos que me deja el colegio. Allí siento que enseñan lo superficial, mientras que aquí veo lo que sí voy a necesitar en la universidad”, afirma.
Recuerda que su primera experiencia no fue sencilla. “Había temas que no entendía y eso me obligó a estudiar por mi cuenta para no volver a sentirme atrasado”, dice.
Con el tiempo, asegura, sus promedios mejoraron. Ahora habla del curso como un espacio donde no solo aprende, sino también colabora con otros compañeros.
Mientras tanto, las vacaciones siguen transcurriendo afuera. Pero en varios salones de la ciudad, los cuadernos abiertos muestran que para muchos adolescentes el descanso se ha convertido en una oportunidad para prepararse.
Actualmente, en APOL hay cerca de 200 estudiantes en sus distintas sedes. En tanto que en Tesla lo hacen 140. (I)