Cuando se habla de vacacionales, lo primero en lo que se suele pensar es en canchas deportivas, clases de baile, talleres de pintura, niños corriendo de una actividad a otra mientras los colegios cierran por unas semanas. En varios sectores de Guayaquil, ese retrato empieza a abrir espacio a otro. Hay adolescentes que pasan sus mañanas frente a una pizarra, resolviendo ejercicios de matemática, repasando física o tratando de entender química antes de que el siguiente año lectivo los alcance.