El paso acelerado la llevó directamente al aula. Con la mochila al hombro, Vanessa Sánchez cruzó el patio de la Unidad Educativa Patria Ecuatoriana y, sin detenerse, pidió permiso para ingresar.
La clase ya había comenzado y tomó asiento de inmediato para continuar con la actividad. Era el inicio de la jornada nocturna, ahora ajustada por el toque de queda que obliga a reorganizar horarios y tiempos de salida.
Vanessa Sánchez, de 33 años, no llegó tarde por descuido. Su día empieza antes, cuando debe dejar a sus dos hijos de 5 y 10 años al cuidado de un familiar, regresar a casa y luego trasladarse al colegio. Al terminar la jornada, repite el recorrido. “Tengo que llevarlos donde mi tía, regresar al colegio y después ir a verlos. Es un doble trabajo”, explicó.
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Ajuste de horarios por el toque de queda
El ajuste de horarios ha reducido ese margen. Las clases, que antes se extendían hasta las 22:00, ahora concluyen alrededor de las 21:30 para permitir que los estudiantes regresen antes de la restricción de movilidad, vigente desde las 23:00 hasta las 05:00. Este lunes, 4 de mayo, marcó el inicio de ese cambio en el plantel.
Para Vanessa, la modificación implica reorganizar sus traslados. “Ahora que salimos más temprano vamos a encontrar bus. Toca correr”, señaló.
Añadió que, en ocasiones, su esposo puede recogerla, pero no siempre es posible. “Él también tiene que ir a ver a los niños; entonces, a veces me toca irme sola”, indicó.
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La perspectiva del docente
Dentro del aula, el docente Luis Cedeño dirige un taller de lengua y literatura enfocado en expresión oral.
El profesor señaló que el tiempo de clase se ha reducido al límite. “Las exposiciones ministeriales indican hasta las 21:30. El tiempo de clase es casi rozando el límite”, sostuvo.
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También indicó que se han tomado precauciones por seguridad. “Las instituciones no poseen seguridad privada y los docentes debemos salvaguardar la integridad de los estudiantes”, agregó.
A esa situación se suma la movilidad. “Hay líneas de buses que ya no funcionan hasta la noche como antes. Tenemos estudiantes que han tenido que venir en bicicleta para poder cumplir”, señaló Cedeño. Añadió que algunos alumnos han dejado de asistir por la dificultad de traslado desde otros sectores.
La visión de la dirección del plantel
Desde la dirección del plantel, Luis Escobar explicó que la reorganización responde a disposiciones vigentes. “Según decreto, ellos están saliendo a las 21:00. El horario habitual era 21:30. Entonces, están saliendo más temprano para poder dirigirse hacia su destino con mayor tranquilidad y que no les coja el toque de queda en la calle”, indicó.
El rector señaló que se han recortado los tiempos de clase para cubrir todas las materias. “Estamos reduciendo la duración de las horas para que se vean todas las asignaturas y no se quede ninguna pendiente”, manifestó.
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Añadió que el ingreso también se ha adelantado ligeramente. “Están viniendo cuarto para las siete para poder cumplir con la jornada”, explicó.
Dentro del ajuste académico, el plantel ha priorizado las materias del tronco común para cumplir con el tiempo disponible. Indicaron que se mantienen algunas asignaturas, como Matemáticas, Ciencias Naturales y Lengua, consideradas esenciales dentro de la malla curricular.
Mientras que otras áreas han sido recortadas o reprogramadas. Entre ellas constan Educación Física y materias optativas, así como algunos contenidos de especialidad que se irán retomando por módulos.
El plantel atiende actualmente a cerca de 180 estudiantes en jornada nocturna, distribuidos desde octavo de básica hasta tercero de bachillerato.
Escobar indicó que se evaluó la opción de clases virtuales, pero no se aplicó. “No todos tienen los recursos para acceder a la virtualidad; entonces, seguimos de forma presencial”, sostuvo.
Sobre la movilidad, reiteró que es una de las principales dificultades. “Ya no hay muchos buses que pasen por el sector; por eso, salen más temprano para que puedan dirigirse a sus casas”, señaló. Añadió que se espera coordinación con autoridades para mejorar ese servicio.
La experiencia de los estudiantes
Entre los estudiantes, esa dificultad es evidente. Rosa Suárez, quien vive por el sector del cementerio, explicó que su retorno depende de transporte informal.
“Me voy en tricimoto. A veces salimos y no hay nada. Toca esperar”, indicó. El costo del traslado es de $ 1,50 y el tiempo puede variar. “Si consigo rápido, llego en unos diez minutos; pero, si no, puedo tardar más”, dijo.
La espera ocurre en calles con poca circulación. “Hay momentos en que no pasa nadie. Uno tiene que quedarse hasta que llegue transporte”, añadió. En ocasiones, camina con sus compañeras hasta cierto punto y luego continúa sola.
Vanessa permanece atenta a la clase mientras toma apuntes. Su jornada no termina al salir del colegio. Aún debe regresar por sus hijos y continuar con las tareas en casa. Como ella, otros estudiantes reorganizan sus tiempos para sostener sus estudios en medio de horarios ajustados y dificultades de traslado. (I)




