El grupo de mariachis Caballo Blanco se dividió en dos equipos el sábado 9 de mayo para cumplir con las serenatas por el Día de la Madre en Guayaquil.

Debido al toque de queda, uno de los grupos aceptó contratos únicamente en el sur de la ciudad, mientras que el otro fue destinado a presentaciones en el norte.

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Con esta estrategia buscaban atender la mayor cantidad de pedidos posibles y evitar traslados largos entre un extremo y otro de la ciudad, especialmente por el tiempo limitado para movilizarse.

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Según comentaron, este año solo aceptaron contratos hasta poco antes de las 22:00, horario en que se inicia la restricción.

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En años anteriores, las serenatas por el Día de la Madre se extendían hasta la madrugada e incluso podían terminar cerca de las 05:00 o 10:00.

Fabián Mendoza, vocalista de uno de los grupos conformado por seis mariachis, explicó la forma en la que este año tuvieron que reorganizar su agenda debido al toque de queda.

“Hemos tomado solo lo que es de la Gómez Rendón para acá, en el sur, porque no hay tiempo. Así que mandé a otro grupo al norte y estamos sectorizados para cumplir con nuestro compromiso”, comentó.

Además, se anticiparon y salieron a trabajar desde aproximadamente las 19:00 para terminar antes.

Mendoza indicó que este sábado su última presentación terminó a las 21:00, en las calles 16 y Vacas Galindo, en el suroeste de Guayaquil.

Además, señaló que para el domingo 10 de mayo ya tienen previsto su primer contrato desde las 05:00, aunque la serenata empezará a las 06:00 debido a las limitaciones para movilizarse.

En la 16 y Vacas Galindo, moradores del sector organizaron un homenaje para las madres de la zona.

A un costado de la calle colocaron mesas decoradas con manteles rosados, sillas y arreglos florales amarillas para recibir a las asistentes.

Mientras sonaban rancheras y temas dedicados al Día de la Madre, familias y vecinos disfrutaban de la serenata en medio de un ambiente festivo.

Allí estaba Fabián Mendoza junto con su agrupación interpretando canciones para las homenajeadas.

El grupo cuenta con un repertorio de 38 temas, aunque cada serenata incluye seis interpretaciones.

En el mismo lugar estaba Luis Castillo, quien junto con otros habitantes del barrio, organizó el agasajo para las madres del sector.

Contó que entre los moradores es una tradición reunir fondos para realizar actividades en fechas especiales.

Según explicó, más allá de la celebración, el objetivo es fortalecer la convivencia y mantener la unión entre los vecinos. “Tratamos de que la vecindad permanezca unida en estos momentos que estamos pasando”, expresó.

Aunque su madre falleció hace varios años, Luis aseguró que ve reflejado su recuerdo en cada una de las madres del vecindario.

“Las veo y recuerdo a mi mamá. Todo esto lo hacemos con cariño, porque una madre se merece todo. Qué no daría por poder darle un abrazo otra vez, sería algo hermoso”, manifestó.

En las calles 16 y Vacas Galindo, un grupo de vecinos organizó una cena en homenaje a las madres del barrio.

En una de las mesas estaba Adriana, una de las madres homenajeadas durante la serenata, y expresó su alegría mientras compartía con los vecinos del sector.

Acompañada de sus amigas, a quienes aseguró conocer desde hace más de 50 años, esperaba el momento de servir la cena que habían organizado para celebrar su día.

Entre conversaciones, música y risas, disfrutaba del ambiente preparado para las madres del barrio.

Además, comentó que espera que todas las madres puedan pasar esta fecha junto con sus hijos, pues considera que “es lo más hermoso que existe”. (I)